3.4.09

La Casa VI

No basta trabajar, es preciso agotarse todos los días en el trabajo.
Rodin


Si alguien busca la salud, pregúntale si está dispuesto a evitar en el futuro las causas de la enfermedad; en caso contrario, abstente de ayudarle.
Sócrates. Filósofo griego.




La casa VI tiene correspondencia en el zodíaco natural con el signo de Virgo y la regencia de Mercurio en su faceta terrestre.

Si en la primera casa de tierra -Casa II (Tauro)- se nos presenta el escenario para poner a prueba la supervivencia a través del trabajo, la Casa VI nos invita a desarrollar la inteligencia práctica con el consecuente perfeccionamiento en el mundo material. Esto se traduce en dedicación, análisis y detalle para las pequeñas cosas de lo cotidiano, aquellas que nadie nota en presencia pero que en su ausencia todos reclaman.

La Casa VI permite que la realidad funcione. Aquí encontramos todas las tareas prácticas que permiten que nuestro día a día fluya sin tropiezos. ¿Qué pasaría si no pagamos la luz, el teléfono, si no mantenemos en orden el hogar, si no botamos la basura, si olvidamos abierta la llave del agua, si no comemos? En esta Casa encontramos orden, limpieza, organización y mantenimiento. Por eso esta casa está asociada al trabajo: es la casa del HACER y del hacer constante. No permite pausa, reclama actividad y cuidado. Por eso también es la casa de las mascotas (los “pequeños animales”) y quien las tiene sabe que asumirlas responsablemente implica atención, dedicación y sin duda, trabajo.

Los planetas que se encuentren en esta casa indicarán la relación de la persona con los asuntos domésticos, cotidianos y por supuesto con su actividad laboral. Por ejemplo, Urano puede indicar la necesidad de desligarse de las responsabilidades ligadas a las actividades de esta casa y una suerte de desorden en los horarios, también la persona puede mostrar falta de compromiso en el trabajo o labores domésticas. Lo ideal es que trabaje por su cuenta y no se ate a rutinas que le aprisionen. Saturno por el contrario asume más responsabilidades de las que realmente le tocan (tal vez las que Urano descarta) y no puede parar de “hacer” … mal aspectado indicaría tener que asumir una cantidad de asuntos de los cuales le es imposible desligarse. Por supuesto el signo y otros planetas deben tomarse en consideración a la hora de interpretar.

Antiguamente se la consideraba la casa de los sirvientes o esclavos. Si lo interpretamos a la luz de la energía de Virgo, comprendemos que el servir es entendido como una función donde aquel que ha desarrollado el don de dominar la materia, lo pone a favor de terceros. Pudiésemos afirmar que una vez trabajado el sentimiento de autoestima y el justo valor del Ego de la casa V, en la casa VI no existen complejos para servir a otros. Esta labor se hace desde la humildad y la conciencia de ayuda concreta. Lo fundamental es la necesidad de ver resultados prácticos al esfuerzo realizado. En este sentido, los personajes de la casa VI lo conforman : compañeros de trabajo, subalternos, personal doméstico, personal que presta servicios variados asociados a reparaciones y mantenimiento, etc.

Otra faceta fundamental de la casa VI está ligada a los cuidados del cuerpo. El cuerpo es la manifestación física, material de nuestro Ser y es necesario prestarle atención y cuidarlo para que la “maquina” funcione de forma eficiente. De aquí se deriva el significado tradicional de la Casa VI como la “casa de la salud”. Esta Casa explica la relación con nuestro cuerpo, si lo cuidamos o si lo llevamos al límite del cansancio, si respetamos sus ciclos, cómo lo alimentamos, si colocamos al enemigo en el cuerpo (hipocondría) o si le respetamos y honramos como una manifestación concreta de la Creación. Algo tan básico como la alimentación y la actividad física están contenidos en esta casa, los ritmos circadianos, las horas de actividad de cada órgano y las actividades fisiológicas de asimilación y expulsión.



Por omisión al cuidado del cuerpo en esta Casa también encontramos la predisposición a enfermedades y nuestra reacción ante las mismas: ¿somos incapaces de guardar reposo? (Saturno) ¿nos deprimimos o más bien negamos nuestro malestar? {Neptuno) ¿usamos la enfermedad como forma de ganar la atención de otros? (Sol, Venus)

La Casa VI cierra un semiciclo. Ella concluye las actividades humanas ligadas al Yo, al nacimiento, iniciadas en la Casa I. Como proceso de cierre implica experiencias de toma de conciencia apremiantes, expresada en nuestro físico con la enfermedad.


Las lecciones Karmicas más difíciles de experimentar están ligadas al cuerpo, a la enfermedad y a nuestra relación con ambas realidades. Si en otras encarnaciones hemos maltratado y descuidado nuestro cuerpo, es probable que la enfermedad sea la manera en que nuestra alma nos obliga a tomarlo en cuenta y cuidarlo. La enfermedad sin duda es una oportunidad para amigarnos con nuestra parte más densa, aprender a escuchar a nuestro cuerpo, a darle los cuidados que pide a través del grito de alarma que representa el síntoma.

Casa VI, una casa compleja la cual se la tiende a subestimar, simplificándola con etiquetas como “trabajo, compañeros de trabajo, sirvientes, salud y pequeños animales…”.