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29.10.08

Anima/Animus



Katie Melua I cried for you


Interesante imagen de integración del Anima.

4.2.07

Demeter: El Arquetipo de la Madre

Por Laura Morandini









En la cultura Griega y en su concepción mítica del mundo, el lugar de la Gran Madre corresponde a Gea, quien fue la primera creación cósmica tras el Caos inicial y madre de todas las cosas; posteriormente este lugar fue tomado por Rhea -a veces también llamada Cibeles- y finalmente por Demeter, quien representaba una divinidad mucho más personalizada, próxima, humana y menos abstracta -como del resto todos los Dioses de la tercera generación Divina.
La tierra ha sido considerada por todas las culturas fuente de fertilidad, comúnmente representada por una Diosa Madre a la cual se le rinde culto y veneración con la esperanza de obtener sus beneficios y dones.
Demeter, hermana y consorte de Zeus era la Diosa de la fertilidad y de la riqueza agraria. Ella se ocupaba del crecimiento del grano, del arte de la agricultura y las prácticas relacionadas con el arado. Fue Demeter quien inspiró a la humanidad por el dominio y la propiedad de la tierra, ya que del surgimiento de la agricultura se originó la costumbre de vivir en comunidades asentadas. Gracias a ella creció en el hombre el sentimiento de pertenencia y el mantenimiento de la ley y el orden; por todos estos motivos era considerada la diosa de la civilización.
Generalmente Demeter se representaba como una bella y corpulenta mujer vestida con ropajes ondeantes, coronada con espigas de trigo y sosteniendo una espiga de grano, una hoz, o con un arado y un cuerno de la abundancia.
Su imagen en la mitología aparece ligada a su hija Kore/Perséfone, representando ambas una unidad, siendo Persefone la semilla y Demeter la madre tierra. A ellas se le rendía tributo en los Misterios Eleusinos, rituales relacionados con los misterios de la vida, muerte y renacimiento representados por la tierra, la semilla, las estaciones y sus cambios. Era Persefone, - reina de la muerte y del renacimiento- quien se ocupaba de la semilla tras su estado de putrefacción para otorgarle nueva vida.

Demeter y Persefone

Los cuidados de Demeter estaban dirigidos principalmente hacia su hija Kore (Proserpina Romana) quien, en la Isla de Sicilia -su lugar favorito de descanso- paseaba sin rumbo durante el día por las praderas recogiendo flores. Un día como cualquier otro, Kore invitó a sus doncellas para pasar la mañana juntas en el campo. Estas, alegres, entre cantos y risas atrajeron la atención de Hades (Plutón), quien paseaba en su carroza tirada por cuatro corceles negros. Para averiguar de dónde procedían esos sonidos, el Dios bajó de su carroza y observó a través del espeso follaje: vio a Kore sentada rodeada de flores con sus compañeras agrupadas a su alrededor. Una sola mirada bastó para convencerlo que su felicidad dependía de la posesión de esta joven criatura.
Hacía ya mucho tiempo que Hades había intentado persuadir una tras otra a las Diosas a compartir su lúgubre trono, pero todas habían rechazado tal honor y se habían negado a acompañarlo a una tierra oscura donde no llegaba el brillo del Sol ni el canto de los pájaros. Herido y decepcionado por los continuos rechazos realizó una promesa solemne donde aseguraba que más nunca cortejaría a una Diosa, por lo que decidiría que, en lugar de invitar gentilmente a Kore a ser su consorte, la raptaría. Otras versiones del mito narran que tras la negativa de Demeter a perder la compañía de su hija; Hades junto con el consentimiento tácito de Zeus decidiría esperar el momento oportuno y entonces, raptarla.
El momento adecuado llegó en el instante que Kore se encontraba absorta recogiendo una flor de Narciso, cuando la tierra se abrió bajo sus pies y apareció Hades montado en su carro dorado. Las ninfas temblorosas, intentaron resguardar a Kore quien entre su sorpresa y agitación dejó caer las flores y permaneció inmóvil entre ellas. Hades aprovechando la incertidumbre de Kore la tomó en sus brazos, y entre ruegos y forcejeos la montó en su carro alejándose velozmente.
Kore giró sus ojos llorosos para dar un último vistazo de despedida a la tierra madre que abandonaba mientras en un pensamiento amoroso hacia Demeter imaginaba la angustia de la misma cuando la buscara en vano por todas partes sin hallarla. Gritó desesperada.
Mientras tanto, Demeter preocupada al escuchar el llamado de su hija, retornó de los campos de grano y tras la búsqueda infructuosa, vagó desconsolada mientras la aprensión la envolvía. Llego la noche y con antorchas en ambas manos deambuló por la tierra llamando el nombre de Kore. Tras preguntar a Helios quién había raptado a su hija, supo que el mismo Zeus había intercedido para que Hades la hiciera su consorte. Ante tal noticia, sus tareas diurnas fueron completamente desatendidas tanto que la lluvia dejó de refrescar la tierra, el grano fue secado por los ardientes rayos del Sol mientras Demeter continuaba llamando a Kore.
Durante la búsqueda, Demeter se sintió sedienta y a lo largo del camino encontró a una mujer de nombre Mime quien le proporcionó agua. La Diosa bebió de una forma tan rápida y desesperada que el hijo de Mime, Ascalabo, se burló de ella. Al darse cuenta, Demeter, quien no estaba de humor para bromas, lanzó el resto del agua al niño, convirtiéndolo en una lagartija. Por esto se dice que quien mata a este animal es amado por los Dioses.
Finalmente, cansada, en su desesperada búsqueda se sentó al borde del camino, cerca de la ciudad de Eleusis, dando rienda suelta a su inagotable tristeza.

Demeter y Demofonte



Perdido su semblante de Diosa y convertida en una anciana harapienta Demeter llamó la atención de las hijas del Rey Celeus. Estas, conmovidas por su tristeza le ofrecieron seguirlas hasta el palacio real y tras consultarlo con su madre -la reina Metanira- le entregaron a su cuidado a Demofonte, su hermano menor.
Al ver al niño, la Diosa sintió una gran alegría y pensó que, en secreto, podría otorgarle el don de la inmortalidad. Fue así que untó sus miembros con néctar, murmuró un hechizo y lo colocó sobre brasas ardientes todas las noches para que el fuego consumiera todos los elementos mortales de su cuerpo.
Metanira, entrando sin hacer ruido a la habitación y observando a su hijo arder sobre las brasas corrió y lo tomó desesperada entre sus brazos al mismo tiempo que Demeter retomaba su porte de Diosa. Demeter explicó contrariada la intención de su actuación, tras lo cual ordenó la construcción de un templo en su honor:
“Que las gentes de Eleusis me construyan un templo al pie del Acrópolis, sobre la fuente de las aguas claras, en la cima del cerro. Allí he de fundar yo mis misterios. Allí orareis venerándome y lo celebrareis con reverencia”
Una vez construido el templo, Demeter permaneció en soledad jurando no volver a sus labores de Diosa de la fertilidad hasta que su hija Kore le fuera devuelta

El regreso de Persefone




Mientras tanto Zeus, preocupado por la sequía que imperaba sobre la tierra envió a Hermes al Inframundo para convencer a Hades que devolviera a la doncella. El Dios Oscuro entonces permitió que su esposa se preparara para ir al encuentro con su madre, no sin antes ofrecerle unas semillas de granada que Kore comió. La reina de las sombras no podría retornar a la luz para siempre, ya que quien comía en el Tártaro, a él debía volver. Fue así que se decretó que por cada grano que hubiese comido, debía pasar un mes de cada año en el tenebroso reino de su marido. Fue entonces que la ahora llamada Perséfone debió permanecer seis meses con Hades y el tiempo restante en la soleada y fértil tierra junto a su madre.
Hermes fue el escogido para acompañar a Perséfone en su camino de salida y vuelta del Hades. Una vez reunidas madre e hija la tierra florecía y se llenaba de verde y abundancia, era la llegada de la Primavera. La diosa entonces, proporcionó a los hombres las técnicas relacionadas con el arado y el trabajo de la tierra y a los iniciados los rituales relacionados con el ciclo vida/muerte que contenían una clave para la compresión de la vida eterna: Los Misterios Eleusinos.

Aspectos Psicológicos

El arquetipo de la madre comprende la idea de la nutrición desde un nivel vital básico -alimento- hasta las necesidades de nutrición relacionadas con el espíritu, expresado en el mito en la revelación de los Misterios Eleusinos.
En la mujer, una fuerte presencia de este arquetipo representa la necesidad urgente de ser madre, estando la feminidad íntimamente relacionada con la idea de la maternidad. Procrear y cuidar de los hijos representa el rol y la misión más importante. Es la forma por la cual Demeter expresa su potencial creativo, tiende a vivir su vida a través de la vida de sus hijos, experimentando las alegrías y tristezas de los mismos como propias. Sin embargo esta capacidad de alimentar a otros y dar sustento puede canalizarla a través de vías que van más allá de la maternidad, tales como profesiones de ayuda y el cuidado de otras personas.
Demeter es la proveedora en sentido amplio, en ella está presente el rasgo de la abundancia, sea este alimento, apoyo emocional o espiritual. Siempre y cuando tenga cerca a quienes ama será generosa y cálida, dispuesta a dar sin necesidad de recibir. Se sentirá completa ayudando a otros y cuidando de las necesidades ajenas, las que siente como propias.
Su visión de la feminidad está restringida al rol de madre, pudiendo establecer relaciones de afinidad con otras “mujeres Demeter” con las cuales los temas principales girarán entorno a la educación de los hijos y el cuidado de los mismos. Su papel es el tradicional femenino, el de la madre protectora y proveedora. Ella considera el desarrollo profesional y la salida al mundo laboral como un descuido de sus actividades hogareñas siendo el feminismo para ella un tema ajeno y desconocido.
Como mujer, Demeter tiende a encontrar hombres tipo hijo-amante, a los que sobreprotege y trata como niños. Ella puede continuamente justificar los actos infantiles de su pareja, quien generalmente es un hombre sensible, soñador, dependiente e incomprendido socialmente, con dificultad para concretar los aspectos prácticos de la vida. Es un hombre que busca a una mujer maternal que sea una buena madre para él, y la encuentra en mujeres con un fuerte componente de Demeter.
Este arquetipo femenino también puede ser blanco fácil de hombres que se aprovechen de su amor incondicional: el hombre explotador, únicamente preocupado por sus necesidades, incapaz de intimidad emocional y exigente. Es un hombre/niño narcisista que encuentra el amor de una madre preocupada en complacerlo, sin pedir nada a cambio.
El hombre ideal para Demeter es aquel que tiene sus mismas necesidades: formar una familia, tener hijos y construir una vida hogareña. Este hombre le ayuda a canalizar sus deseos maternales a través de la crianza de los hijos, es un buen padre y al mismo tiempo cuida de ella. Es el hombre que se siente a gusto con la esposa/madre más que con la esposa/amante.
Las dificultades de Demeter aparecen una vez que su función materna ha cumplido su ciclo, los hijos han crecido y llega el momento que salgan de casa. Ella tenderá a volverse controladora y posesiva, tratando de evitar el momento de la separación. Como los hijos son la razón de su vida, la ausencia de los mismos le generará un vacío enorme que no podrá ser llenado por nadie. Demeter en esta circunstancia se entristece, pierde el sentido de vivir y su rabia cubierta por un velo de tristeza estará dirigida no sólo hacia ella misma sino hacia quienes intenten ayudarla. Se sentirá victima, sin interés por más nada, se quedará “detenida” : así como Demeter en el templo de Eleusis, negada a producir vida, seca por dentro y estéril de emoción. Bajo estas circunstancias puede aparecer el aspecto oscuro y sombrío de lo femenino materno: la necesidad de controlar y poseer sin considerar la individualidad y singularidad de los suyos, la sobreprotección sofocante que se torna destructiva. Son mujeres que han dedicado su vida a los hijos, a verlos crecer y muchas veces a vivir sus deseos frustrados a través de los mismos. Cuando los hijos intentan romper el cordón para salir de casa -lo que generalmente ocurre de forma violenta, ya que ella no permite una salida pacífica y sin traumas- quedará resentida, incomprendida, sintiendo que no se le ha reconocido el “sacrificio de una vida”. La depresión de Demeter encierra un aspecto agresivo/destructivo que no se expresa de forma franca y directa, recordemos que en el mito, por su dolor y pérdida, deja a la humanidad bajo la amenaza de una hambruna. Ella puede castigar con su rabia a quienes nada tienen que ver con su aflicción.
Pero Demeter puede también canalizar su tristeza de una forma creativa, si ya no tiene a los hijos cerca para cuidarlos porque ya son adultos y seres independientes, tiene la opción de buscar actividades donde pueda cuidar de otros que sí la necesiten, realizando así un servicio social con un sentido trascendente.
Su depresión por el síndrome del nido vacío puede ser superada si comprende que la expresión de la maternidad abarca ámbitos más amplios de los que ella pudo haber imaginado.


Los Misterios Eleusinos
Misterios Menores I




Discurso de un mistagogo en vísperas del Pequeño Festival Eleusino en Agra, a orillas del Ilisio, en las a fueras de Atenas. A fines de Febrero. Se dirige a los antiguos mistos y a los nuevos neófitos en Atenas.

Amigos viejos y nuevos, nos hemos reunido en este día para aclarar nuestras mentes y captar el significado de los ritos de mañana.
Aquellos de vosotros que fueron iniciados en años anteriores ya conocen este significado. Pero esta noche harán bien en recogerse y refrescar su memoria. Aquellos que vienen por primera vez han de tratar de reflexionar con su propia mente.
¿Qué es lo que queréis?
¿De qué modo se relacionan el propósito y las experiencias que os han traído hasta nuestro sagrado telete, con las ceremonias de la primavera?
Mientras, despreocupados, pertenecíais al círculo del eterno devenir, ¿la llegada de la deidad no significaba para vosotros abundantes cosechas, una fértil vaquilla en el establo, el resplandor del dios de la uva y también el anhelo ardiente cuya fuerza hinche los miembros como el viento las velas y que habéis conocido con vuestra esposa, amante, mujer o esclava?¿No significaba únicamente esto?
Podéis haberlas conocido; y, así, son buena cosa. Buena como bueno es el nebuloso capullo, bueno como el pez que desova y las aves que anidan. Sin embargo la tierra está llena de males, como lleno el mar. Habéis hallado la vida insuficiente. Habéis venido aquí.
¿No podríamos comparar vuestros sentimientos y vuestras intimaciones – aún siendo diferentes en cada uno de vosotros- aun soplo de primavera?
Estabais muertos, ya hora comienza a agitarse una nueva vida en vosotros.
El Dios estaba ausente en vosotros. Nosotros anunciamos su venida.
Estabais dormidos cual semilla sen invierno. Y un obscuro anhelo, nacido de un divino inconformismo, ha penetrado en vuestros sueños.

Al igual que Cora, habéis caído en la generación.
Al igual que Perséfona, la de dormidos ojos, habéis morado abajo, esclavos de vuestros rebaños, de vuestras casas, de vuestros hijos, de vuestros bienes.
Y al igual que Deméter, el Amor ha llorado por vosotros.
Ahora se aviva la luz en la oscuridad.
Como Hermes con su vara de oro, la sabiduría de los Dioses ha venido en vuestro auxilio para conduciros en vuestro ascenso.

¿Habéis dejado tras vosotros el pasado como estéril sueño?
¿O habéis siempre sabido, amado y esperado en las tinieblas?
¿Os ha traído el dolor, la pérdida, la saciedad, una mente que indaga o el deseo de expiar algún mal abrumador?¿Habéis venido en alas de la pasión que inflama el calor de vuestra juventud, o arrastrados por la desilusión de los años, el temor a la muerte o cualquiera de las hambres que roen las entrañas? ¿Os ha llamado suyo el bien, esperáis, como Ariadne, el verdadero amor? ¿O habéis, como Semele, conocido el relámpago de la divinidad, un ensayo de lo que es la muerte? Hay estos y otros motivos para retornar.
Habéis comenzado a morir, y nosotros os enseñamos a morir y a renacer.
Mañana, a orillas del Ilisio, absorbed la belleza del mundo, el detalle y el todo. Recordad. Tratad de aprender cómo tras los siete velos de la naturaleza, la mente, permanece estable, anciana, inmutable.
En la generación, reino de Cronos, el sitio es por siempre y únicamente sitio. Y el tiempo es por siempre y únicamente tiempo. Esto, y la individuación, es la causa del mal.
El Universo, el mundo sujeto al tiempo y al espacio, son la imagen imperfecta del Uno.

El dios, cuyo ropaje es el mundo sensible, yace libre del tiempo y de sus condiciones. A E l celebramos con nuestros himnos epópticos.
Cada Brizna de yerba, cada animal de piel, la rama que brota de todo árbol, brillan con fulgente luz de Dionisios a los ojos de quien puede ver.
Aquellos múltiples cambios que sufre al convertirse en vientos y aguas, en tierra y en estrellas, en el nacimiento de plantas y animales, se llaman Desapariciones y Renacimientos. Y el canto que entonan lleno está de sufrimiento y extravío. Pero también son cantos plenos de dicha en otro Nacimiento.
Quiero que ahora comprendáis que al acercaros al Metroon de Demeter, durante las fiestas de la primavera, nos abstenemos de lamentaciones. No lloramos nuestras pérdidas ni clamamos por nuestros males. Acercaos al santo lugar sin llevar consigo vuestros pesares ni vuestros deseos. Podréis así, nutriros de una Vida Mayor; podréis así percibir el camino que enseñamos.
Cuando haya terminado el festival en el último día de la Antesterión, nos reuniremos nuevamente aquí.
Comenzaré la iniciación en vuestros agrado telete.



7.12.06

Lilith: La Luna Negra


Durante los setenta años que duró el cautiverio de los hebreos en Babilonia, estos absorbieron gran parte su bagaje cultural y simbólico, incluyendo a la diosa oscura lunar Lilith. A esta diosa Babilónica se le representaba como una mujer alada con pies de águila y una vagina en la frente; a veces esa vagina era dentada: queriendo simbolizar a la mujer devoradora. A ella le rendían culto.
Antiguamente las diosas lunares guardaban relación con la luna llena y la luna nueva y los rituales asociados a la magia blanca y negra respectivamente. Estas imágenes de diosas blancas y oscuras en las diferentes culturas tomaron nombres diversos pero todas hacían referencia a la misma energía Madre, la de la Luna y sus fases.
Lilith astronómicamente no corresponde a una fase lunar sino al punto de mayor alejamiento de la luna en su órbita alrededor de la tierra. Esta imagen astronómica revela gran parte de su simbolismo velado: lo más cercano se hace distante, representa lo inalcanzable, lo deseado pero imposible.
Lilith, también es un fruto hebraico relacionado a los libros de sabiduría del Zohar. Se cuenta que Lilith fue la primera esposa de Adán, pero ella no había encarnado en el mundo material, no poseía un cuerpo físico. Mantenía relaciones desde el mundo astral mientras Adán dormía (lo que en el mundo medieval eran llamados Súcubos e Incubos, entidades Luciferinas masculinas y femeninas que seducían a los místicos célibes en sus sueños y les absorbían la energía vital sexual). Del fruto de estas relaciones sexuales de Lilith con Adán nacieron millones de demonios.
Lilith además se atrevió a hacer algo prohibido: nombrar a Dios por su nombre secreto (YHVH) el Tetragrámaton. Y por ello fue expulsada del Edén y obligada a casarse con Samael, unos de los nombres del ángel caído.
El nombre secreto de Dios no se podía pronunciar, porque equiparaba momentáneamente al blasfemo con la deidad (Hybris). Lilith lo pronunció como un acto de trasgresión: La Hija insumisa fálica frente al poder paterno todo poderoso.
Dios entonces crea a la primera mujer física: Eva. Pero Lilith deseaba a Adán con los códigos de obsesión, fascinación, trasgresión, rebeldía, lo que representa una atracción tan intensa que podría generar nuestra propia expulsión del Edén, la destrucción de nuestro mundo Paradisíaco y el encuentro con la Guardiana del Umbral. Lilith se convierte en serpiente, símbolo de la sabiduría, pecado y tentación, ofreciéndole la manzana a Eva, como una especie de rivalidad y venganza. Eva representa a la Luna Blanca., es la mujer sumisa al hombre, dependiente, que no posee identidad propia siendo receptáculo pasivo del Anima. Por el contrario, Lilith es la mujer anterior al hombre, quien lo utiliza como instrumento iniciático para así llevar a cabo EL GRAN COMBATE, pero NUNCA para depender de él. Las relaciones sexuales de Eva con Adán eran para procrear, en cambio Lilith mantenía relaciones con Adán para satisfacerse.
La Sacerdotisa del Tarot -Arcano II- expresa tanto a la virgen Maria como a la prostituta sagrada -María Magdalena- Tenemos siempre la tendencia a separar lo bueno de lo malo y son sólo polaridades de la misma unidad, es así que las sacerdotisas antiguas eran vírgenes sagradas pero no vírgenes necesariamente en lo concreto. Era la mujer que no pertenecía a ningún hombre, representando más el resguardo de un espacio psíquico. Las sacerdotisas a través del acto sexual adquirían fuerza y dimensión dentro del templo donde ellas estaban destinadas a iniciar a los hombres en la sabiduría de los dioses. Aquí se unían las fuerzas claras y oscuras de lo femenino.
Lilith es una presencia ausente, la nostalgia de lo distante. Al igual que la Sacerdotisa del Tarot – Sofia-, Lilith es el silencio, la voz interior, la Sabiduría, sin embargo las vías de acceso a la interioridad son diametralmente opuestas en ambas: trasgresión vs aceptación del Orden Celeste.
A Lilith se le ha identificado con lo negro, lo oscuro, la parte sombra de la psique. Lo negro como sinónimo de la noche. La noche nos conecta con nuestro ser íntimo. Gran parte de los aprendizajes y poderes espirituales ocurren durante la noche. Lilith es un canal de energías arquetipales poderosas. Si tomamos contacto con nuestro mundo interno estando en desequilibrio, serán los instintos negativos los que aflorarán, es decir, la noche no es objetivamente de demonios, es un momento de encuentro con nuestro ser íntimo. Lilith es un canal, un puente de visión interna y búsqueda que trae a la superficie los poderes de la psique, tanto bajo la forma de Angeles asistentes o Demonios torturantes.
Ella es un vehículo que obliga a mirar hacia adentro porque es una energía que nos transporta hacia la conciencia de lo absoluto fuera de toda ilusión y circunstancia de lo que creemos ser -Maya-. Lilith no miente. El inconsciente no miente. Lilith libera la psique, si en nuestra noche hay murciélagos, saldrán murciélagos, pero si en nuestra noche se encuentra nuestro Oro Alquímico, también lo encontraremos. El encuentro con el inconsciente, con la parte mas profunda, va también al rescate de vidas pasadas, se orienta hacia la necesidad de cambio.
Todos en un determinado momento de nuestra vida nos encontramos con Lilith. Ella conecta con procesos de interiorización. Sin embargo no se puede exigir a una persona que no esté pasando por un proceso arquetipal de Lilith que se interese por ella.
Lilith es sin duda una energía ligada al afecto, a las relaciones y manifiesta procesos de corte y separación a nivel de vinculación.
En una carta femenina muestra la dicotomía entre la “buena” y la “mala” mujer. La “mala” mujer vive sola, es autosuficiente, trabaja, no necesita de un hombre para casarse, para que la mantenga. Puede compartir su vida con quien ama. Sin embargo Lilith no era pareja de Adán, se satisfacía sexualmente con él. Lilith no era pareja de nadie. Ella es la mujer que no pertenece a ningún hombre, la mujer fálica, dominante, poderosa, se basta a sí misma.
La Luna blanca es la mujer incapaz de independencia, que sale de la casa de los padres a los brazos del marido “de la cuna a la cama”, destinada a tener hijos, mantener el núcleo del clan familiar, complacer al hombre.
En una conciencia masculina que no tenga a Lilith integrada se transforma en la amante. Por el contrario, si hay integración de ambos aspectos femeninos la esposa puede ser ambas Lunas: madre y amante.
Dentro de una educación convencional, un hombre que niegue o no tenga conciencia de Lilith, es el hombre que elige a la mujer que ejemplifique puramente las virtudes del arquetipo lunar, mientras que a la amante la busca en otras partes de su vida, fuera del núcleo familiar.
En las mujeres, puede ocurrir que supriman completamente a Lilith. Pero la van a proyectar en “la otra”, en la amante. Si una mujer suprime toda su capacidad de seducir, atraer y fascinar, automáticamente lo vivirá por reflejo. Allí es donde se da el sufrimiento de Lilith: la infidelidad, el corte, el divorcio, las historias de pasiones desmedidas y extremas .
El hombre Lilith es el hombre polarizado hacia lo femenino, representado por el artista, el místico, un ser magnético que encarna lo inalcanzable pero prohibido, y en algunos casos destructivo (Pablo Picasso p.ej). Como Lilith es una energía ligada al polo femenino muestra a un hombre que no encaja dentro de los cánones tradicionales pero que se orienta hacia el polo femenino sin que esto signifique afeminamiento, es sensible, soñador, posee búsqueda interna e imaginación. Algunas veces se puede manifestar como homosexualidad.
Lilith representa el conocimiento cuando ofrece la manzana a Eva porque la pareja primordial vivía en una etapa de ingenuidad tal que no tenía autoconciencia, ni conciencia de su entorno. Es lo mismo que el fuego de Prometeo, antes que Prometeo robara el fuego, el hombre se mantenía feliz en un estado casi animal. Este Titán tuvo que robar el fuego y sufrir en carne propia las consecuencias para que el hombre tuviese conciencia. Es así que Lilith muestra el mismo proceso prometeico de la historia del fuego y su desafío a Zeus. Ofreció la manzana movida por la venganza sin saber que era un instrumento de la Voluntad Suprema, dadora inconsciente de sabiduría para que el hombre saliese de su Paraíso Lunar donde estaba protegido y seguro. Lilith le da la manzana a Eva para que Adán pudiese elegir por amor, cual de las dos pudiese ser mejor para él –Bifurcatio, el Arcano VI del Tarot- . Todo depende del parámetro moral con el que se cuente la historia. Sin trasgresión no hay movimiento psíquico, por esto Lilith no es únicamente una fuerza o energía demoníaca sino una energía conectora con los cortes y rupturas necesarios en nuestra vida para el crecimiento y la evolución.
Por este acto de dar la manzana Jehová condenó -paradójicamente- a Lilith a que cada día muriesen mil de sus hijos. Por eso en Babilonia cuando un niño iba a nacer escribían en la puerta de entrada “que Lilith no venga a nuestro hogar” porque ella representaba a la asesina de niños.
Si nos referimos a la cultura Latinoamericana encontramos a la Llorona y a la Sayona que son dos arquetipos que hacen referencia a Lilith. La Sayona sale de noche en lugares solitarios, atrae a los hombres en cruce de caminos, -muy Hécate- y los seduce para luego matarlos. Aquí entramos dentro de un polo del arquetipo, la mujer que fascina, la amante, la que no es para casarse pero que atrapa y puede destruir, destruir matrimonios, familias ya que hechiza al hombre quedando este tomado por su propio lado sombrío no integrado.
En la Llorona se encuentra a Lilith que lloraba la muerte de sus hijos. En la muerte de los hijos, (simbólica o real) Lilith va ligada al aborto ya que en ella el acto sexual es para la satisfacción y no la procreación. En este sentido es la negación de los hijos y/o la legalización del aborto o pérdida de ellos.
Lilith se le asocia a los puñales, sables, dagas, cortes, bisturí, cuchillos, por eso tiene una hoz como Saturno. Lilith es la fuerza del “no” o es la forma del “si” oponiéndose a cosas, personas y situaciones. Es el todo o nada, absoluta, la presencia de la ausencia, separaciones, distancia, duelos, procesos iniciáticos que nos llevan a un cambio de vida, a mirar hacia adentro, la introversión, sacar la sabiduría interna. Lilith es silencio. Es decir las cosas sin hablar, es la fuerza de la mirada, la intensidad de los gestos, el temblor interno que expresa la emoción, pero en silencio.
Ella es la Diosa de los secretos, los tabúes, la fascinación o el rechazo por lo prohibido. Si rechazamos amargamente al objeto que nos fascina preocupados por el “qué dirán social” nos castramos, y mutilándonos, la daga de Lilith nos devuelve a la ley establecida de la mano del verdugo moral. Si decidimos trasgredir, nos auto-marginamos en un exilio doloroso e iniciático.
Ella es un receptáculo de fascinación pero a la vez de insatisfacción, es una deidad que vampiriza.
Lilith es el acto sexual y sus herramientas (Yoni/Ligan – Pene/Vagina) es la energía del Kundalini, la Divina serpiente que asciende gradualmente por la columna vertebral iluminando el Chakra Corona, propiciando el despertar espiritual. Por lo tanto Lilith y Plutón son la llave de la magia Tántrica. Es por esto que antiguamente las Prostitutas Sagradas eran vehículos para la conexión de los iniciados con el Uno, hoy en día pareciera que Lilith ha desterrado definitivamente de nuestra conciencia a Venus – el amor- y a la Luna Blanca –el sentido de pareja y familia- llevando a la satisfacción inmediata de la sexualidad, limitándose a la genitalidad y perdiendo su sentido trascendente. Esta es una mala utilización de la energía de Lilith, así como todas las perversiones y aberraciones sexuales.
Lilith es un instrumento de la individuación, partera y nodriza crepuscular del Averno, que confronta a finales de ciclo y nuevos comienzos frágiles, es la hiperconsciencia del No Ser . Allí donde está Lilith nos diferenciamos, separándonos, forzados por las circunstancias del Destino -Karma- de nuestros apegos lunares.
La palabra clave de Lilith es cortar con los apegos que nos han estancado en nuestro peregrinar espiritual en el plano terrestre. Dependiendo de nuestra conexión con Lilith veremos si ese corte es doloroso o no. Lilith son los miedos, la noche oscura del alma, el Arcano XVIII del Tarot, la Nigredo Alquímica, la angustia, la depresión, a través de ese proceso cortamos luego con lo que ella implica. El corte puede ser doloroso y obligatorio. La función de Lilith como energía arquetípica es, llevarnos a través del sufrimiento a la realización última y la evolución, el Oro Alquímico, el destino único y personal por eso donde está Lilith en nuestra carta hacemos un vacío y nos sentimos solos en nuestro sendero.
Allí somos exigentes, ella es LA SED DE LO ABSOLUTO

4.12.06

Artemisa

Por Laura Morandini Artemisa, también conocida como Diana, Cinthia, Phoebe, Selene, es Hija de Leto y Zeus y hermana gemela de Apolo. El mito de origen narra que Hera, al descubrir la infidelidad de su esposo Zeus ordenó a la serpiente Pitón perseguir a Leto, decretando que no diera a luz en ningún lugar donde brillara el sol. Leto, después de huir, llegó a la región de Ortigia, y en la isla de Delos dio a luz a Artemisa, sin dolor. Recién nacida, Artemisa asistió en el nacimiento de su hermano Apolo tras nueve días de intenso trabajo de parto.
Originariamente el nombre Selene correspondía a la personificación Divina de la Luna cuyo significado era meramente el de la órbita de la noche, mientras que la otra faceta correspondía a la expresión de todas las funciones ejercitadas por la Luna en la vida terrena, donde Artemisa era conocida como la Diosa de la Caza. En las reproducciones artísticas la diosa está representada como una bella joven, vestida con un corto traje, armada con un arco y un carcaj colmado de flechas. En Grecia era conocida como la Doncella del Arco de Plata, simbolizando tanto la luna nueva como la virginidad. Se le asocian los animales salvajes: perros, ciervos, lobos y osos. En su aspecto Lunar se decía que cada atardecer, tan pronto como su hermano Apolo -El Sol- finalizaba el recorrido de su curso diario, Artemisa montaba en su carro de Luna y lo manejaba a través del firmamento acompañada por el brillo de las estrellas.
Cuando Artemisa fue introducida en el Monte Olimpo, muchos Dioses expresaron el deseo de desposarla, pero ella se negó a escuchar sus propuestas y pidió permiso a su padre para permanecer soltera -virgen- toda su vida. Su solicitud fue tan hábil que Zeus se vio forzado a complacerla.
Por otro lado, su madre Leto, afirmaba orgullosa de forma categórica que no existían sobre la tierra hijos como los suyos, ya que sobresalían en inteligencia, belleza y poder....

La Historia de Níobe

La hija de Tántalo, Níobe, al oír tal afirmación rió en burla, ya que ella era madre de 12 hijos (6 varones y 6 hembras), y herida en su orgullo, llamó a Leto y la retó, ya que ésta contaba sólo con dos hijos. Níobe fue aún más lejos, y olvidando el origen Divino de los gemelos dio ordenes para que todas las estatuas que representaran a Apolo y Artemisa fueran bajadas de su pedestal y destruidas. Ofendida por este insulto, Leto llamó a sus hijos y les contó lo sucedido. Armados con sus arcos, los gemelos salieron a realizar su misión y Apolo encontrando a los 6 hijos de Níobe los mató con sus flechas infalibles.
Con toda celeridad la noticia llegó a Níobe quien al oír sobre la muerte de sus 6 hijos cayó en profundo duelo y desesperación, pensando que su cuota de sufrimiento estaba copada. Fue entonces que Artemisa inició la cacería de sus hijas: en vano las pobres jóvenes suplicaban poder escapar a las flechas que las alcanzaban mientras Níobe pedía protección para sus hijas, llamando de forma desesperada a los Dioses del Olimpo. A pesar de sus plegarias sus hijas cayeron una a una para no levantarse jamás, sólo la última logró llegar moribunda a los brazos de su madre donde murió en un abrazo apasionado. Sólo entonces, los Dioses movidos por la imagen de un dolor tan intenso transformaron a Níobe en piedra, y justo como yacía, la estatua fue colocada en el monte Sipylus, cercana a un río. Por esto se dice que el dolor continuo de Níobe fluye en las lágrimas del río.

La Historia de Endimión

Un atardecer, mientras manejaba silenciosamente su carro de Luna, Artemisa observó sobre una colina un hermoso joven con su cara iluminada por los rayos lunares. La Diosa permaneció cerca para observar su juventud y belleza, cuando de pronto sintió latir su corazón con algo más que admiración. Bajando suavemente de su carro, flotó a su lado y le dio un beso aéreo sobre los labios.
El joven Endimión, en medio del sueño y no tan conciente de esta demostración de afecto entreabrió sus ojos y sorprendido por la hermosa visión, logró que Artemisa en un sobresalto huyera rápidamente, permaneciendo en él una sensación de inextinguible pasión. Observó las estrellas y al ver la Luna que yacía cercana a él, tuvo la certeza que todo había sido un sueño, pero un sueño tan dulce que lo hizo mantenerse en el lugar esperando lo visitara nuevamente. Fue sólo a la noche siguiente que la escena se repitió y Endimión encontrándose en la misma posición que la noche anterior sintió que los rayos de la Luna con toda suavidad y dulzura se posaban sobre su rostro dormido.
Artemisa, guiada por su pasión, una noche dejó su carro por un instante y al tocar la cima de la montaña corrió hacia Endimión, uniéndose a él. Logró que Zeus le concediera un deseo y Endimión escogió poder dormir un sueño eterno, lo cual le fue concedido, por lo que permaneció eternamente joven. Entonces Artemisa lo llevó fuera del Monte Latmo donde lo colocó en una cueva a ella sagrada y nunca profanada por la mirada de los mortales. Otra versión del mito narra que Artemisa, al no poder soportar que la belleza del joven se desgastara por el paso del tiempo lo indujo a un sueño eterno.
Es así que cada noche la Diosa hace una pausa para dar un beso suave a su joven amante oculto.

La Historia de Orión

Endimión no fue el único mortal amado por Artemisa, los relatos describen que sus afectos fueron también dedicados a un joven cazador de nombre Orión quien pasaba todo el día en el bosque con su fiel perro Sirio a sus pies.
Un día, en las densas sombras del bosque encontró a un grupo de ninfas fieles a Artemisa: las 7 Pléyades hijas de Atlas. El corazón de Orión ardió al solo pensar en acercarse a ellas, sin embargo al intentar hacerlo, las ninfas huyeron. Orión las persiguió afanosamente ya que temía no volverlas a ver, y estas, tras acelerar el paso y sintiendo que le faltaban las fuerzas pidieron ayuda a su patrona. Sus plegarias fueron escuchadas de inmediato y justo cuando Orión estaba por alcanzarlas, siete palomas blancas alzaron vuelo y posteriormente se convirtieron en fueron colocadas en el firmamento como 7 pequeñas estrellas.
Orión fue consolado rápidamente por el amor de Merope, hija de Oenopión (Rey de Chios) quien consintió la unión con la condición que su futuro yerno ganase a la novia con un acto heroico. Ya que Orión no se caracterizaba por su paciencia, no supo esperar y decidió raptar a su futura esposa. Sin embargo el plan fue frustrado por la previsión del Rey, por lo que Orión fue castigado con la pérdida no sólo de su esposa sino también de la vista.
Ciego, solo y sin ayuda, ahora rondaba de un lugar a otro esperando encontrar alguien que le devolviera la vista. Finalmente llegó a la cueva de los Cíclopes y, al despertar compasión de los gigantes, uno de ellos lo condujo hasta el Sol, de cuyos rayos tomó prestada un poco de luz. Feliz una vez más volvió a su actividad favorita: la caza. Artemisa lo encontró en el bosque y siguiendo sus pasos pronto se enamoró de él, pero este amor no fue aprobado por Apolo (nada se oculta bajo el Sol) quien decidió poner fin al enamoramiento de su hermana.
Fue así que Apolo, intentando no levantar sospechas inició una conversación con Artemisa sobre cacería y arquería y, bajo el pretexto de probar sus habilidades como “mujer de tiro al blanco” la retó a disparar a un punto oscuro que sobresalía y se perdía en el horizonte, lejos, en el mar.
Artemisa armó su arco, apuntó su flecha y la mandó con tal fuerza y puntería que tocó el blanco y observó orgullosa como se desvanecía entre las olas sin sospechar que era la cabeza de Orión quien tomando un baño fue dado a Artemisa como blanco. Al descubrir su error, lloró su pérdida con grandes lágrimas y juró no olvidarlo, por lo que lo colocó junto a su fiel perro Sirio como constelación en el cielo.

La Historia de Acteón

Al concluir su viaje nocturno en el carro Lunar, Artemisa toma sus armas y atendida por sus ninfas sale a cazar las bestias más salvajes del bosque. Un verano, al atardecer, después de una larga e inusual cacería, la Diosa y sus seguidoras llegaron a la cima de una montaña donde los pequeños arroyos y piscinas servían para tomar un baño. Artemisa y las ninfas al quitarse sus ropajes se dedicaron a refrescarse, sin sospechar que ese día no eran las únicas que andaban de cacería.
Acteón, cazador en búsqueda de venados, se encontraba sediento, por lo que decidió ir hacia el río. Ya cerca, al escuchar risas y movido por la curiosidad, apartó silenciosamente las ramas de los arbustos y tuvo ante sí la visión de Artemisa y sus ninfas. El agudo oído de Artemisa la hizo voltear al instante y, al constatar que había sido descubierta en su intimidad tomó un poco de agua sobre la palma de su mano y la lanzó en la cara de Acteón. Acto seguido lo convirtió en un ciervo que, por más que trató de huir, fue destrozado por su propia jauría de perros.

Aspectos Psicológicos

A partir del mito de origen y de las diversas historias y relaciones de Artemisa, se derivan significados y aspectos psicológicos que muestran la manera de “estar en el mundo” de las mujeres que encarnan este arquetipo.
Los argumentos de Artemisa están centrados en tres temas fundamentales: seguir la historia personal sin interferencias, la búsqueda del centro unificador interior y el fortalecimiento de la propia individualidad.
Artemisa representa el espíritu femenino independiente y libre, su virginidad no es puramente sexual, sino una metáfora para expresar la necesidad de resguardar su espacio psíquico en un intento de permanecer fiel a sí misma y responder a su verdadera naturaleza. No necesita de opiniones ajenas para la toma de decisiones, ni se deja intimidar por los condicionamientos sociales: ella se basta a sí misma. Esta característica le ofrece la cualidad de poseer una visión clara del curso de su vida, ya que sus decisiones y acciones están guiadas por la intuición. (Diosa Lunar).
El nacimiento junto a su hermano la coloca en una posición de Diosa fraternal; y la ayuda a su madre en el nacimiento de Apolo le da la cualidad lunar de “protectora de las parturientas”.
Los regalos que la niña Artemisa solicita a su padre Zeus con tanta seguridad le proporcionan la materia prima del trabajo que desarrollará posteriormente: el arco en forma de media luna y las flechas le permitirán ser certera en cacería, es decir, en la manera de dirigir su energía y plasmar sus deseos. Las tierras de la Arcadia entregadas por su padre donde poder cazar le darán la libertad de movimiento necesaria para poder expresarse. De aquí se deduce la necesidad de Artemisa de desplazarse y no sentir las ataduras psicológicas de una pareja, un amante, un amigo.
Artemisa, con su don de traer luz, es la parturienta de quienes le rodean: ayuda a los demás a diferenciar y discriminar los asuntos importantes de los triviales. Para Artemisa casi todo “es evidente y claro”, no así para quienes le rodean, que muchas veces no comprenden sus motivaciones a la hora de actuar. Donde otros se pierden en la oscuridad del bosque, Artemisa guiada por el instinto -representado por su jauría de sabuesos- sabe lo que busca. Cada olor y movimiento son claves para alcanzar su presa/objetivo. Es el dominio de la “lógica inconsciente” que la lleva por el camino correcto.
Artemisa exige de sus compañeras la misma castidad que ella practica, y si por alguna razón llegaran a faltar a este principio las eliminaría; como hizo con la ninfa Calisto al descubrir que estaba encinta. Este aspecto expresa la necesidad de Artemisa de mantenerse fiel a sus principios y de ser congruente con lo que profesa. Una mujer Artemisa es difícil que falte a su palabra y exige lo mismo de quienes le rodean.
Desde el punto de vista evolutivo, así como lo narra el mito, una niña Artemisal necesita poseer unos padres que aprueben sus escogencias y la apoyen otorgándole los dones que la ayudarán a desarrollarse como ser independiente. Necesita sentirse libre y protegida más no sofocada por los cuidados de unos padres preocupados y ansiosos, esto coartaría su autoconfianza y la conexión íntima que guarda consigo misma. Muy probablemente Artemisa no se ajustará a los roles sociales esperados por una mujer: esposa y madre. El matrimonio y la maternidad no suelen estar dentro de sus metas, lo que no significa que las descarte y, en el caso que decida compartir su vida con una pareja, la relación estará basada en la igualdad y el compañerismo.
Pero, ¿qué nos cuenta el mito sobre sus relaciones? A Endimión le amó de forma apasionada, a Orión le mató por irreflexión y a Acteón por venganza. Pero su condición relacional básica es fraternal, como la que establece con su hermano Apolo. Cuando a Artemisa se le acerca un hombre no permite que los avances sean demasiado rudos y evidentes, desechará a aquel que intente imponerse y en caso extremo le castigará siendo destructiva. Si ella ama a alguien será espontánea, -como con Endymión- necesitará compartir principalmente intereses intelectuales, donde será el compañerismo más que la sexualidad lo que juegue un rol primordial en el funcionamiento de la relación.
El hombre con el que Artemisa comparta su vida deberá comprender que ella necesita sus espacios para poder sentirse completa, que no tolera imposiciones, ni desea estar sobreprotegida por un “hombre macho” que la represente: ella se representa a sí misma. La relación estará fundamentada en el respeto mutuo, con el peligro que Artemisa se exceda en querer competir y ganar, matando así la posibilidad de crecer en pareja: recordemos a Orión, a quien mató por impulsividad y la necesidad de ser la ganadora en la competencia con Apolo. Este mito expresa además que en ella prevalece el aspecto fraterno en sus relaciones (Apolo) que no la deja entregarse por completo como mujer.
En su relación con las mujeres, sí como con las ninfas, en Artemisa prevalece el aspecto del compañerismo y la amistad. Con ellas comparte acontecimientos significativos de su existencia y estará siempre presente para defenderlas. En su expresión extrema puede mostrarse como grupos feministas que intentan competir y anular al hombre olvidando las diferencias naturales entre los sexos.
Artemisa defiende con la fuerza del fuego la feminidad pero también debe recordar que la naturaleza de lo femenino es acuática, receptiva, pasiva, intima, indirecta, moderada, misteriosa....