4.2.07

Demeter: El Arquetipo de la Madre

Por Laura Morandini









En la cultura Griega y en su concepción mítica del mundo, el lugar de la Gran Madre corresponde a Gea, quien fue la primera creación cósmica tras el Caos inicial y madre de todas las cosas; posteriormente este lugar fue tomado por Rhea -a veces también llamada Cibeles- y finalmente por Demeter, quien representaba una divinidad mucho más personalizada, próxima, humana y menos abstracta -como del resto todos los Dioses de la tercera generación Divina.
La tierra ha sido considerada por todas las culturas fuente de fertilidad, comúnmente representada por una Diosa Madre a la cual se le rinde culto y veneración con la esperanza de obtener sus beneficios y dones.
Demeter, hermana y consorte de Zeus era la Diosa de la fertilidad y de la riqueza agraria. Ella se ocupaba del crecimiento del grano, del arte de la agricultura y las prácticas relacionadas con el arado. Fue Demeter quien inspiró a la humanidad por el dominio y la propiedad de la tierra, ya que del surgimiento de la agricultura se originó la costumbre de vivir en comunidades asentadas. Gracias a ella creció en el hombre el sentimiento de pertenencia y el mantenimiento de la ley y el orden; por todos estos motivos era considerada la diosa de la civilización.
Generalmente Demeter se representaba como una bella y corpulenta mujer vestida con ropajes ondeantes, coronada con espigas de trigo y sosteniendo una espiga de grano, una hoz, o con un arado y un cuerno de la abundancia.
Su imagen en la mitología aparece ligada a su hija Kore/Perséfone, representando ambas una unidad, siendo Persefone la semilla y Demeter la madre tierra. A ellas se le rendía tributo en los Misterios Eleusinos, rituales relacionados con los misterios de la vida, muerte y renacimiento representados por la tierra, la semilla, las estaciones y sus cambios. Era Persefone, - reina de la muerte y del renacimiento- quien se ocupaba de la semilla tras su estado de putrefacción para otorgarle nueva vida.

Demeter y Persefone

Los cuidados de Demeter estaban dirigidos principalmente hacia su hija Kore (Proserpina Romana) quien, en la Isla de Sicilia -su lugar favorito de descanso- paseaba sin rumbo durante el día por las praderas recogiendo flores. Un día como cualquier otro, Kore invitó a sus doncellas para pasar la mañana juntas en el campo. Estas, alegres, entre cantos y risas atrajeron la atención de Hades (Plutón), quien paseaba en su carroza tirada por cuatro corceles negros. Para averiguar de dónde procedían esos sonidos, el Dios bajó de su carroza y observó a través del espeso follaje: vio a Kore sentada rodeada de flores con sus compañeras agrupadas a su alrededor. Una sola mirada bastó para convencerlo que su felicidad dependía de la posesión de esta joven criatura.
Hacía ya mucho tiempo que Hades había intentado persuadir una tras otra a las Diosas a compartir su lúgubre trono, pero todas habían rechazado tal honor y se habían negado a acompañarlo a una tierra oscura donde no llegaba el brillo del Sol ni el canto de los pájaros. Herido y decepcionado por los continuos rechazos realizó una promesa solemne donde aseguraba que más nunca cortejaría a una Diosa, por lo que decidiría que, en lugar de invitar gentilmente a Kore a ser su consorte, la raptaría. Otras versiones del mito narran que tras la negativa de Demeter a perder la compañía de su hija; Hades junto con el consentimiento tácito de Zeus decidiría esperar el momento oportuno y entonces, raptarla.
El momento adecuado llegó en el instante que Kore se encontraba absorta recogiendo una flor de Narciso, cuando la tierra se abrió bajo sus pies y apareció Hades montado en su carro dorado. Las ninfas temblorosas, intentaron resguardar a Kore quien entre su sorpresa y agitación dejó caer las flores y permaneció inmóvil entre ellas. Hades aprovechando la incertidumbre de Kore la tomó en sus brazos, y entre ruegos y forcejeos la montó en su carro alejándose velozmente.
Kore giró sus ojos llorosos para dar un último vistazo de despedida a la tierra madre que abandonaba mientras en un pensamiento amoroso hacia Demeter imaginaba la angustia de la misma cuando la buscara en vano por todas partes sin hallarla. Gritó desesperada.
Mientras tanto, Demeter preocupada al escuchar el llamado de su hija, retornó de los campos de grano y tras la búsqueda infructuosa, vagó desconsolada mientras la aprensión la envolvía. Llego la noche y con antorchas en ambas manos deambuló por la tierra llamando el nombre de Kore. Tras preguntar a Helios quién había raptado a su hija, supo que el mismo Zeus había intercedido para que Hades la hiciera su consorte. Ante tal noticia, sus tareas diurnas fueron completamente desatendidas tanto que la lluvia dejó de refrescar la tierra, el grano fue secado por los ardientes rayos del Sol mientras Demeter continuaba llamando a Kore.
Durante la búsqueda, Demeter se sintió sedienta y a lo largo del camino encontró a una mujer de nombre Mime quien le proporcionó agua. La Diosa bebió de una forma tan rápida y desesperada que el hijo de Mime, Ascalabo, se burló de ella. Al darse cuenta, Demeter, quien no estaba de humor para bromas, lanzó el resto del agua al niño, convirtiéndolo en una lagartija. Por esto se dice que quien mata a este animal es amado por los Dioses.
Finalmente, cansada, en su desesperada búsqueda se sentó al borde del camino, cerca de la ciudad de Eleusis, dando rienda suelta a su inagotable tristeza.

Demeter y Demofonte



Perdido su semblante de Diosa y convertida en una anciana harapienta Demeter llamó la atención de las hijas del Rey Celeus. Estas, conmovidas por su tristeza le ofrecieron seguirlas hasta el palacio real y tras consultarlo con su madre -la reina Metanira- le entregaron a su cuidado a Demofonte, su hermano menor.
Al ver al niño, la Diosa sintió una gran alegría y pensó que, en secreto, podría otorgarle el don de la inmortalidad. Fue así que untó sus miembros con néctar, murmuró un hechizo y lo colocó sobre brasas ardientes todas las noches para que el fuego consumiera todos los elementos mortales de su cuerpo.
Metanira, entrando sin hacer ruido a la habitación y observando a su hijo arder sobre las brasas corrió y lo tomó desesperada entre sus brazos al mismo tiempo que Demeter retomaba su porte de Diosa. Demeter explicó contrariada la intención de su actuación, tras lo cual ordenó la construcción de un templo en su honor:
“Que las gentes de Eleusis me construyan un templo al pie del Acrópolis, sobre la fuente de las aguas claras, en la cima del cerro. Allí he de fundar yo mis misterios. Allí orareis venerándome y lo celebrareis con reverencia”
Una vez construido el templo, Demeter permaneció en soledad jurando no volver a sus labores de Diosa de la fertilidad hasta que su hija Kore le fuera devuelta

El regreso de Persefone




Mientras tanto Zeus, preocupado por la sequía que imperaba sobre la tierra envió a Hermes al Inframundo para convencer a Hades que devolviera a la doncella. El Dios Oscuro entonces permitió que su esposa se preparara para ir al encuentro con su madre, no sin antes ofrecerle unas semillas de granada que Kore comió. La reina de las sombras no podría retornar a la luz para siempre, ya que quien comía en el Tártaro, a él debía volver. Fue así que se decretó que por cada grano que hubiese comido, debía pasar un mes de cada año en el tenebroso reino de su marido. Fue entonces que la ahora llamada Perséfone debió permanecer seis meses con Hades y el tiempo restante en la soleada y fértil tierra junto a su madre.
Hermes fue el escogido para acompañar a Perséfone en su camino de salida y vuelta del Hades. Una vez reunidas madre e hija la tierra florecía y se llenaba de verde y abundancia, era la llegada de la Primavera. La diosa entonces, proporcionó a los hombres las técnicas relacionadas con el arado y el trabajo de la tierra y a los iniciados los rituales relacionados con el ciclo vida/muerte que contenían una clave para la compresión de la vida eterna: Los Misterios Eleusinos.

Aspectos Psicológicos

El arquetipo de la madre comprende la idea de la nutrición desde un nivel vital básico -alimento- hasta las necesidades de nutrición relacionadas con el espíritu, expresado en el mito en la revelación de los Misterios Eleusinos.
En la mujer, una fuerte presencia de este arquetipo representa la necesidad urgente de ser madre, estando la feminidad íntimamente relacionada con la idea de la maternidad. Procrear y cuidar de los hijos representa el rol y la misión más importante. Es la forma por la cual Demeter expresa su potencial creativo, tiende a vivir su vida a través de la vida de sus hijos, experimentando las alegrías y tristezas de los mismos como propias. Sin embargo esta capacidad de alimentar a otros y dar sustento puede canalizarla a través de vías que van más allá de la maternidad, tales como profesiones de ayuda y el cuidado de otras personas.
Demeter es la proveedora en sentido amplio, en ella está presente el rasgo de la abundancia, sea este alimento, apoyo emocional o espiritual. Siempre y cuando tenga cerca a quienes ama será generosa y cálida, dispuesta a dar sin necesidad de recibir. Se sentirá completa ayudando a otros y cuidando de las necesidades ajenas, las que siente como propias.
Su visión de la feminidad está restringida al rol de madre, pudiendo establecer relaciones de afinidad con otras “mujeres Demeter” con las cuales los temas principales girarán entorno a la educación de los hijos y el cuidado de los mismos. Su papel es el tradicional femenino, el de la madre protectora y proveedora. Ella considera el desarrollo profesional y la salida al mundo laboral como un descuido de sus actividades hogareñas siendo el feminismo para ella un tema ajeno y desconocido.
Como mujer, Demeter tiende a encontrar hombres tipo hijo-amante, a los que sobreprotege y trata como niños. Ella puede continuamente justificar los actos infantiles de su pareja, quien generalmente es un hombre sensible, soñador, dependiente e incomprendido socialmente, con dificultad para concretar los aspectos prácticos de la vida. Es un hombre que busca a una mujer maternal que sea una buena madre para él, y la encuentra en mujeres con un fuerte componente de Demeter.
Este arquetipo femenino también puede ser blanco fácil de hombres que se aprovechen de su amor incondicional: el hombre explotador, únicamente preocupado por sus necesidades, incapaz de intimidad emocional y exigente. Es un hombre/niño narcisista que encuentra el amor de una madre preocupada en complacerlo, sin pedir nada a cambio.
El hombre ideal para Demeter es aquel que tiene sus mismas necesidades: formar una familia, tener hijos y construir una vida hogareña. Este hombre le ayuda a canalizar sus deseos maternales a través de la crianza de los hijos, es un buen padre y al mismo tiempo cuida de ella. Es el hombre que se siente a gusto con la esposa/madre más que con la esposa/amante.
Las dificultades de Demeter aparecen una vez que su función materna ha cumplido su ciclo, los hijos han crecido y llega el momento que salgan de casa. Ella tenderá a volverse controladora y posesiva, tratando de evitar el momento de la separación. Como los hijos son la razón de su vida, la ausencia de los mismos le generará un vacío enorme que no podrá ser llenado por nadie. Demeter en esta circunstancia se entristece, pierde el sentido de vivir y su rabia cubierta por un velo de tristeza estará dirigida no sólo hacia ella misma sino hacia quienes intenten ayudarla. Se sentirá victima, sin interés por más nada, se quedará “detenida” : así como Demeter en el templo de Eleusis, negada a producir vida, seca por dentro y estéril de emoción. Bajo estas circunstancias puede aparecer el aspecto oscuro y sombrío de lo femenino materno: la necesidad de controlar y poseer sin considerar la individualidad y singularidad de los suyos, la sobreprotección sofocante que se torna destructiva. Son mujeres que han dedicado su vida a los hijos, a verlos crecer y muchas veces a vivir sus deseos frustrados a través de los mismos. Cuando los hijos intentan romper el cordón para salir de casa -lo que generalmente ocurre de forma violenta, ya que ella no permite una salida pacífica y sin traumas- quedará resentida, incomprendida, sintiendo que no se le ha reconocido el “sacrificio de una vida”. La depresión de Demeter encierra un aspecto agresivo/destructivo que no se expresa de forma franca y directa, recordemos que en el mito, por su dolor y pérdida, deja a la humanidad bajo la amenaza de una hambruna. Ella puede castigar con su rabia a quienes nada tienen que ver con su aflicción.
Pero Demeter puede también canalizar su tristeza de una forma creativa, si ya no tiene a los hijos cerca para cuidarlos porque ya son adultos y seres independientes, tiene la opción de buscar actividades donde pueda cuidar de otros que sí la necesiten, realizando así un servicio social con un sentido trascendente.
Su depresión por el síndrome del nido vacío puede ser superada si comprende que la expresión de la maternidad abarca ámbitos más amplios de los que ella pudo haber imaginado.


Los Misterios Eleusinos
Misterios Menores I




Discurso de un mistagogo en vísperas del Pequeño Festival Eleusino en Agra, a orillas del Ilisio, en las a fueras de Atenas. A fines de Febrero. Se dirige a los antiguos mistos y a los nuevos neófitos en Atenas.

Amigos viejos y nuevos, nos hemos reunido en este día para aclarar nuestras mentes y captar el significado de los ritos de mañana.
Aquellos de vosotros que fueron iniciados en años anteriores ya conocen este significado. Pero esta noche harán bien en recogerse y refrescar su memoria. Aquellos que vienen por primera vez han de tratar de reflexionar con su propia mente.
¿Qué es lo que queréis?
¿De qué modo se relacionan el propósito y las experiencias que os han traído hasta nuestro sagrado telete, con las ceremonias de la primavera?
Mientras, despreocupados, pertenecíais al círculo del eterno devenir, ¿la llegada de la deidad no significaba para vosotros abundantes cosechas, una fértil vaquilla en el establo, el resplandor del dios de la uva y también el anhelo ardiente cuya fuerza hinche los miembros como el viento las velas y que habéis conocido con vuestra esposa, amante, mujer o esclava?¿No significaba únicamente esto?
Podéis haberlas conocido; y, así, son buena cosa. Buena como bueno es el nebuloso capullo, bueno como el pez que desova y las aves que anidan. Sin embargo la tierra está llena de males, como lleno el mar. Habéis hallado la vida insuficiente. Habéis venido aquí.
¿No podríamos comparar vuestros sentimientos y vuestras intimaciones – aún siendo diferentes en cada uno de vosotros- aun soplo de primavera?
Estabais muertos, ya hora comienza a agitarse una nueva vida en vosotros.
El Dios estaba ausente en vosotros. Nosotros anunciamos su venida.
Estabais dormidos cual semilla sen invierno. Y un obscuro anhelo, nacido de un divino inconformismo, ha penetrado en vuestros sueños.

Al igual que Cora, habéis caído en la generación.
Al igual que Perséfona, la de dormidos ojos, habéis morado abajo, esclavos de vuestros rebaños, de vuestras casas, de vuestros hijos, de vuestros bienes.
Y al igual que Deméter, el Amor ha llorado por vosotros.
Ahora se aviva la luz en la oscuridad.
Como Hermes con su vara de oro, la sabiduría de los Dioses ha venido en vuestro auxilio para conduciros en vuestro ascenso.

¿Habéis dejado tras vosotros el pasado como estéril sueño?
¿O habéis siempre sabido, amado y esperado en las tinieblas?
¿Os ha traído el dolor, la pérdida, la saciedad, una mente que indaga o el deseo de expiar algún mal abrumador?¿Habéis venido en alas de la pasión que inflama el calor de vuestra juventud, o arrastrados por la desilusión de los años, el temor a la muerte o cualquiera de las hambres que roen las entrañas? ¿Os ha llamado suyo el bien, esperáis, como Ariadne, el verdadero amor? ¿O habéis, como Semele, conocido el relámpago de la divinidad, un ensayo de lo que es la muerte? Hay estos y otros motivos para retornar.
Habéis comenzado a morir, y nosotros os enseñamos a morir y a renacer.
Mañana, a orillas del Ilisio, absorbed la belleza del mundo, el detalle y el todo. Recordad. Tratad de aprender cómo tras los siete velos de la naturaleza, la mente, permanece estable, anciana, inmutable.
En la generación, reino de Cronos, el sitio es por siempre y únicamente sitio. Y el tiempo es por siempre y únicamente tiempo. Esto, y la individuación, es la causa del mal.
El Universo, el mundo sujeto al tiempo y al espacio, son la imagen imperfecta del Uno.

El dios, cuyo ropaje es el mundo sensible, yace libre del tiempo y de sus condiciones. A E l celebramos con nuestros himnos epópticos.
Cada Brizna de yerba, cada animal de piel, la rama que brota de todo árbol, brillan con fulgente luz de Dionisios a los ojos de quien puede ver.
Aquellos múltiples cambios que sufre al convertirse en vientos y aguas, en tierra y en estrellas, en el nacimiento de plantas y animales, se llaman Desapariciones y Renacimientos. Y el canto que entonan lleno está de sufrimiento y extravío. Pero también son cantos plenos de dicha en otro Nacimiento.
Quiero que ahora comprendáis que al acercaros al Metroon de Demeter, durante las fiestas de la primavera, nos abstenemos de lamentaciones. No lloramos nuestras pérdidas ni clamamos por nuestros males. Acercaos al santo lugar sin llevar consigo vuestros pesares ni vuestros deseos. Podréis así, nutriros de una Vida Mayor; podréis así percibir el camino que enseñamos.
Cuando haya terminado el festival en el último día de la Antesterión, nos reuniremos nuevamente aquí.
Comenzaré la iniciación en vuestros agrado telete.



3 comentarios:

el_buho dijo...

He dado con vuestro blog de forma casual me ha gustado mucho el articulo sobre demeter y el arquetipo materno ,desde siempre me ha fascinado el estudio de los arquetipos y conforme he ido descubriendo cosas en el camino mas me di cuenta de todo lo que ignoro, esta bien encontrar gente amante de la mitologia y de la psicologia profunda ,a parte de un blog muy bien cuidado. Le dejo el mio por si le interesara echar un vistazo.Un saludo.
http://elanonimobuscador.blogspot.com/

Démeter dijo...

Me gustaron muchos aspectos de su información acerca de Demeter como arquetipo. Me parece muy rico y sensible. Como conocedora del tema le sugeriría que ampliara o revisara dos aspectos:
1) Demeter y la mujer sin hijos/as
2) versiones del feminismo que precisamente recuperan el encuentro con la mujer Demeter (feminismos diferencialistas y afines).
Así este texto será un poco menos patriarcal. Un saludo cordial

Laura M dijo...

Hola Demeter, gracias por tu comentario.
En mi perspectiva y comprensión astrológico/arquetípica Demeter tiene gran dependencia de lo masculino, por ello está necesariamente vinculada a lo patriarcal. Si te fijas en el mito, los dos Padres (Zeus, el luminoso y Hades, el Oscuro) deciden a pesar de ella…
Las diosas lunares blancas (luna llena) tienen existencia porque reciben la luz del sol, ellas son el reflejo de una luz que no les pertenece. Nos guste… o no.
Si queremos ver la polaridad lunar de independencia y rebeldía frente a lo masculino, tenemos que buscar en las Diosas oscuras, Lilith, Hécate.
Aquí este link http://laberintodearcanos.blogspot.com/2006/12/lilith-la-luna-negra.html
Saludos