19.4.07

Signo del Mes: Tauro

Por Laura Morandini





Misión: Disfrutar los logros materiales y en su abundancia, aprender a compartirlos con otros.

Planeta regente: Venus es el planeta más luminoso del cielo y el más cercano a la Tierra.
Rige a los signos de Tauro y Libra. Gobierna sobre los vínculos humanos, es la ley de atracción, la armonía, la belleza . En su manifestación de tierra (Tauro), nos liga los placeres sensoriales, sensuales. Gracias a este planeta somos capaces de apreciar y disfrutar de los placeres terrenales, de todo aquello que percibimos a través de los cinco sentidos. Una persona esencialmente Venusina en la expresión de Tauro está sensualmente orientada y necesita de las cosas materiales para sentirse a gusto, segura, arraigada. Sin embargo, todas estas cosas pueden perder sentido si no las comparte con sus vínculos significativos.

Imágenes míticas: En la Roma antigua el mitraísmo –religión pagana de antiguo origen persa– rendía culto al toro. Según esta religión, el dios Mitra sacrificó un toro sagrado y de su columna vertebral emanó trigo; de su sangre, vino; de su simiente, recogido y purificado por la Luna, animales útiles para el hombre. Así, según este mito, el toro es considerado una figura de abundancia y fertilidad que genera vida, siendo su sacrificio la liberación de la energía de la Naturaleza.
En la Odisea, cuando Ulises llega a la isla de Eea encuentra a Circe, maga y hechicera, quien al encantarlo con sus pociones mágicas adormece su conciencia y le mantiene atado a los placeres terrenales, para impedir su partida.
En la mitología egipcia se representaba a la diosa Hathor como una mujer con cabeza de vaca. Es una madre fecunda y nutricia que rige sobre los placeres terrenos. Es, también, la diosa de las riquezas y la abundancia; por este motivo era llamada “ La Dorada”.




Dinámica: Las personas pertenecientes al signo de Tauro cuentan con la posibilidad de hacer realidad sus aspiraciones de tipo material a través de un trabajo constante y rutinario, lo cual les permitirá alcanzar una sensación de paz y confianza en la vida. Para este propósito han sido dotadas de paciencia, capacidad de reflexión, perseverancia y sentido práctico ante la realidad. Su tenacidad para alcanzar lo que se proponen podría interpretarse como obstinación y falta de flexibilidad, pero esto es justamente lo que les hace llegar a territorio seguro. Si la energía del signo no es canalizada en forma de obras tangibles y permanece condensada sin fluir hacia el exterior, expresará los defectos del signo: avaricia, deseo de acumular más allá de lo necesario, búsqueda de placer y seguridad sólo a través de lo material. También puede mostrar una gran resistencia al cambio. Si la energía fluye de forma natural entonces tendremos a un espíritu que disfruta de los bienes materiales, entendiéndolos como medios para concretar obras con sentido trascendente. Comprenderá que los resultados concretos de sus acciones no son para su goce egoísta, sino que puede compartirlos con otros.

Signo Opuesto: Escorpio recuerda a Tauro que la realidad tangible es transitoria y temporal. Intentará sacar a Tauro de su seguridad y sus estructuras, arrancándolo de la estabilidad monótona, invitándolo a asumir los cambios profundos en su existencia.


Piedra: Esmeralda. Es la piedra que se desprendió de la frente de Lucifer en el momento de la Caída y con la cual los ángeles tallaron el Santo Grial. Simboliza la prisión del hombre en el mundo de la materia y el anhelo por recobrar la unión con Dios.



Planta: Violeta. Se decía que quien cortara la primera violeta de la primavera haría realidad su más preciado deseo. Los antiguos griegos la llevaban consigo para calmar el mal humor e inducir el sueño.

12.4.07

Astrología, Conciencia y Libre Albedrío

Laura Morandini





La carta astral es una foto del cielo para el momento en que el alma queda atada al cuerpo físico, levantada a partir de la fecha, hora y lugar de nacimiento. Este mandala cósmico personal queda sellado en nuestro inconsciente personal y en el Inconsciente Colectivo, determinando parte de nuestra vida.

El alma encarna en un momento celeste acorde a su nivel vibratorio, de acuerdo a su Necesidad (Ananké) en que los contextos histórico, cultural, social y personal/familiar son los adecuados para impulsar su plan evolutivo, para así recordarle el motivo de su encarnación. Esto nada tiene que ver con lo deseable desde la conciencia del Ego (bueno/malo, placer/dolor). Se encontrará justo donde su Espíritu necesite realizarse.

Con esta visión, confrontamos al concepto de Determinismo vs el de Sincronicidad. No se eliminan las pruebas y el karma, pero se comprenden desde una necesidad interna y no desde un inexorable castigo externo.

Personalmente, considero que la astrología desprovista del concepto reencarnacionista es limitada, puramente descriptiva y vacía de alma. Se convierte en una técnica predictiva que otorga respuesta a asuntos mundanos, la mayoría de las veces triviales. Evidentemente este es también un aspecto de la astrología que no podemos negar, y es necesario contemplarlo para la toma de decisiones en situaciones concretas. Pero esto no ES astrología.

Con la carta astral podemos explorar no sólo la estructura de personalidad de un individuo (astrología psicológica), sino también su pasado karmico -dones y defectos karmicos- así como su potencial a trabajar y desarrollar en la presente encarnación. Hasta aquí contemplamos el carácter dinámico de la astrología “entre vidas”, siendo este territorio exclusivo de la astrología karmica. Pero, ¿cómo exploramos el dinamismo de una carta en esta vida?.
Aquí nos adentramos en el mundo de los tránsitos astrológicos.

Cuando una persona se inicia en el estudio de la astrología, su aproximación al concepto de la dinámica de los planetas, a pesar de ser tan obvia, se convierte en todo un descubrimiento. Se dan cuenta que, los cuerpos celestes que han sido “estatizados” con la carta astral, siguen su recorrido. Unos más rápido y otros más lento, dependiendo del tamaño de su órbita, cumpliendo un ciclo que, en correspondencia con el microcósmos está asociado a ciertos períodos vitales y evolutivos del individuo.

Los planetas sociales Júpiter y Saturno son el mejor ejemplo para este análisis, ya que en una vida promedio podremos vivenciar la influencia de ambos.

Júpiter tarda 12 años en cumplir su ciclo completo, es decir que a los 12, 24, 36 y 48 años aproximadamente sentiremos un “cierre y apertura energética” en relación a su vibración. Siendo -entre otros significados- el planeta de la vocación y la inserción social, nos guiará en nuestras elecciones profesionales, estando determinadas muchas veces por la deseabilidad social, la aceptación o el reconocimiento. ¿Cuántos jóvenes no escogen sus destinos profesionales para complacer, para impresionar, por las promesas de reconocimiento social o de recompensa económica? Muchos también escogerán no por reconocimiento sino por amor al conocimiento, por necesidad de saber, ampliar sus horizontes. Ambos son rostros de Júpiter.

Saturno tiene un ciclo de 28-30 años. Aproximadamente cada siete años se activa su energía. Saturno, físicamente rige el sistema óseo, la estructura que sustenta nuestro cuerpo. Evolutivamente rige las etapas de la vida : a los siete años, la infancia, entramos a la educación formal escolar. A los catorce estamos en plena adolescencia, buscando aceptación del grupo de pares. A los veintiún años se esperaría que estuviésemos más o menos claros de nuestras responsabilidades a nivel social. Cerca de los 28/30 años experimentamos el “retorno de Saturno”. Momento de mirar atrás, dejar y abandonar una realidad para adentrarnos en otra.

Sin conciencia, el retorno de Saturno puede vivirse como ese destino inexorable que se nos impone... o bien como un momento de limpieza, donde dejamos ir aquello que ya no es necesario para nuestro crecimiento. Karmicamente se entienden los primeros 30 años de vida como de “recapitulación”: conocemos a personas y frecuentamos ambientes que pertenecen a nuestro pasado karmico. Después del retorno, aquellas circunstancias que entorpecen nuestra evolución deberán irse para abrirnos, ahora sí, al plan que nos espera. Por supuesto que las vivencias –armónicas o no- dependerán de la posición del Saturno natal por signo, casa y aspectos con otros planetas.

Júpiter y Saturno, Dharma y Karma. De nosotros dependerá aprovechar los dones y enfrentar las pruebas. A través de las vivencias tenemos la libertad y oportunidad de despertar conciencia, pero tambien de permancer en la oscuridad... las pruebas entonces se repetiran como un castigo ineludible en el cual no encontraremos sentido.

Conciencia es a Libre Albedrío como Ignorancia es a Destino.

3.4.07

La Astrología China

Laura Morandini



La leyenda cuenta que cuando Buda se encontraba en su lecho de muerte pidió a los animales de la selva venir a su encuentro, y los primeros 12 animales que se acercaron fueron: la rata, el búfalo, el tigre, la liebre, el dragón, la serpiente, el caballo, el cordero, el mono, el gallo, el perro y el cerdo. Así, el Zodíaco Chino quedó conformado por estos 12 animales, gobernando cada uno durante un año completo y no sólo un mes, como en la astrología occidental. Esta diferencia se debe a que la astrología occidental es solar, mientras que para la astronomía y la astrología de la cultura china, Júpiter, que cumple un ciclo de 12 años, es el astro más importante.
La astrología china se expresa de forma diferente a la astrología del mundo occidental, pero ambas se basan en el mismo principio: la relación del hombre con el cosmos. Los chinos ven al mundo compuesto por cinco elementos o agentes: madera, fuego, tierra, metal y agua.
La Madera corresponde la Este y la Primavera, se corresponde con el hígado y está asociada al planeta Júpiter y el número ocho.
El Fuego corresponde al Sur y al Verano, su correspondencia es con el Corazón y el número siete. Lo rige le planeta Marte.
La Tierra posee en sí todos los elementos, no tiene regencia sobre un punto cardinal, asociada a Saturno, el número cinco rigiendo el bazo y el páncreas.
El Metal se asocia al Otoño y al Oeste, Venus es el planeta que guarda afinidad con este elemento y los pulmones son los organos asociados. El nueve es el número asignado.
El Agua está asociada al planeta Mercurio y al punto cardinal Norte. Gobierna los riñones y el Invierno. Su número es el seis.

Los Chinos también le dan gran importancia a los principios femenino y masculino, llamados Yin y Yang.

La Astrología en América

Por Laura Morandini

El sistema astrológico de los aztecas se desarrolló a partir de un calendario ritual de 260 días, elaborado siguiendo los ciclos del Sol y del planeta Venus. Esta cultura tomaba en cuenta cuatro tipos de influencias: las cifras, los signos, los puntos cardinales y las divinidades.
Según el calendario azteca las series numéricas del 9, el 13 y el 20 son las que, combinadas entre sí, confieren características de personalidad particulares a las personas, dependiendo de su día y año de nacimiento. A diferencia del zodíaco occidental, los signos están representados por animales, vegetales, procesos naturales y elementos varios de la naturaleza, quedando constituido por 20 signos: Caimán, Viento, Casa, Lagartija, Serpiente, Muerte, Ciervo, Conejo, Agua, Perro, Mono, Heno, Caña, Jaguar, Águila, Zopilote (zamuro), Movimiento, Pedernal (roca muy dura), Lluvia y Flor.
A las cifras y los signos se agrega un tercer elemento para el análisis: los puntos cardinales. El Norte es de naturaleza árida, en el Este prevalece la fertilidad, el Oeste es el espacio para la lluvia y al Sur se le atribuye un valor cambiante, porque allí prevalecen dos estaciones: un invierno seco y fresco, y un verano cálido y lluvioso.
Finalmente las divinidades, quienes rigen sobre los días y determinados períodos del año, otorgan su protección a los nacidos bajo su influencia.
La astrología azteca contiene para su análisis la combinación de todos estos elementos y sólo las personas muy familiarizadas con la cultura y las costumbres mexicanas pueden llegar a comprenderla y descifrarla de forma seria y exhaustiva.

2.4.07

Signo del Mes: Aries

Por Laura MorandiniMisión: Aprender a ser un guerrero que combate por una causa justa.

Planeta Regente: Marte

Marte es el llamado “planeta rojo”. Representa la energía en movimiento, la actividad, la iniciativa para alcanzar las cosas que se desean. Se dice que es el planeta de la agresión y la rabia, también de la violencia. Sin embargo, esa es la forma negativa en que se puede expresar su energía. Usada de forma positiva, ésta permite imponer los puntos de vista personales, hacerse valer frente a los demás, poner energía a las ambiciones y empezar proyectos. Marte también otorga la capacidad para competir y ser arriesgados. Si no existiese la influencia de Marte el hombre se mantendría pasivo, sin fuerza física, vigor ni energía para poner en marcha sus proyectos.

Marte también está relacionado con la energía vital, por ello se le asocia con la resistencia frente a las enfermedades y a la capacidad de recuperación en momentos de debilidad física. El vigor, la energía, la potencia, la motivación, el movimiento, son todas facetas que responden a su energía.

Los antiguos griegos lo llamaban Ares y era el dios de la guerra. Se le representaba con casco, coraza, escudo y una lanza. Su metal, el hierro, servía para la fabricación de las armas de combate. Junto a Afrodita formaba la pareja de amantes del Olimpo. Sus hijos Fobos y Deimos -miedo y terror- le acompañaban en el campo de batalla.

Imágenes míticas: Encarnan el guión de Aries todas las historias que tienen como protagonistas a héroes guerreros de gran rudeza y valentía, que luchan para alcanzar la realización e independencia. Entre éstos encontramos a Jasón y los argonautas en la búsqueda del vellocino de oro, y a Hércules en su lucha contra el jabalí de Erimanto.
En la mitología egipcia, el dios Amón tenía como animal sagrado al carnero. Siendo un dios sin forma, asociado al soplo divino, se dice que cuando manifestó su verdadera naturaleza apareció bajo la forma de un carnero. La energía de Amón está asociada a la fertilidad, ya que fue él quien dio origen al universo.



Dinámica: La persona que pertenece al signo de Aries ha sido dotada con el potencial energético para ser un iniciador por excelencia. Su impulso y amor a la vida le otorgan fuerza para el despertar de la vida. Trae un gran caudal de energía para instaurar un nuevo orden, pero este proceso generalmente implica un gran esfuerzo para ser llevado a cabo. Será extraño que la vida le permita desenvolverse en situaciones donde pueda ver los frutos de su trabajo; siempre será llamado a lugares o proyectos en los que se necesite empezar desde cero. Percibe la vida como una batalla en la cual necesita mostrar todo su vigor y empuje para poder alcanzar su meta. Sin embargo, el exceso de brío, usado de forma descontrolada, puede degenerar en fuerza bruta y violencia. Por eso es necesario que se ejercite en dirigir su vitalidad hacia fines creativos.
Cuando Aries se encuentra tan centrado en sí mismo, intentando satisfacer su necesidad constante de afirmación personal, puede perder de vista “al otro”, propiciando problemas en sus relaciones por falta de delicadeza, tacto o discreción. Si mantiene toda la energía vital dirigida hacia su persona mostrará sus puntos débiles: egoísmo, ira e irreflexión, defectos que deberá trabajar con conciencia para poder cumplir con la misión que le ha sido encomendada.

Signo Opuesto: Libra enseña a Aries la posibilidad de enfrentar la vida de modo apacible a través del encuentro pacífico con sus semejantes. Es el bálsamo para su cólera. Muestra que no siempre la lucha es la salida a los conflictos y que es importante aprender a compartir.

Piedra : El rubí, de color rojo, que está asociado a la pasión y la fuerza. En el Renacimiento, se utilizaba para dar valor y realizar las más diversas proezas, ya que se le asignaba el poder de aumentar la autoconfianza.En la antiguedad se consideraba portadora de una energía estimulante para combatir el letargo y las enfermedades.


Planta: La ruda. Según el uso popular, al colocar hojas de ruda sobre la frente se eliminan los dolores de cabeza, punto anatómico regido por Aries. Oler ruda fresca despeja la mente y mejora los procesos mentales. Se emplea, además, una rama de ruda fresca para limpiar los lugares de energías negativas al salpicarlos con agua de sal.