18.2.10

La Mandrágora: Planta Sagrada





La mandrágora (Mandragora officinarum) se encuentra entre las “plantas mágicas” más conocidas y utilizadas en Occidente. Pertenece a la familia de las Solanáceas, y desde Grecia antigua fue considerada una planta sagrada por su modificación del estado de conciencia ordinario.

Crece en zonas sombrías y húmedas, con hojas verdes, pequeñas flores blancas y purpura con una raíz que al bifurcarse toma forma similar a la humana.

Los testimonios sobre la mandrágora y su uso medicamentoso son comunes a lo largo de la historia y estudio botánico, en la mayor parte de los casos concuerdan en la capacidad que tiene la planta para generar un sueño profundo y reparador. Se afirma que esto ocurría con sólo colocar la raíz de la planta en el cuarto donde dormía el paciente, o bien al mezclarla con la comida o cocida en vino. Otra característica de la mandrágora era la de fungir como afrodisíaco y estimulante sexual, así como amuleto para la buena suerte en los asuntos de amor; en este caso la raíz debía ser cortada de una manera específica para que pudiese surtir efecto.







En el antiguo Egipto la mandrágora estaba presente en escenas que reproducían los rituales funerarios, tal vez como medio de ayuda para el alma en su proceso de abandono del cuerpo físico. En el Antiguo Testamento se aludía a los poderes extraordinarios de la planta: Raquel, que era estéril, pudo concebir después de tomar una infusión de mandrágora. La receta para la fertilidad era bien conocida en la Italia medieval y renacentista. Fue una planta adorada y temida, alrededor de la cual se entremezclaron, mito, fantasía y realidad.

La tradición mágica occidental abunda en citas acerca del poder y el uso de la mandrágora. Plinio, fue el primero en tratar oficialmente su carácter antropomorfo y la categorizó en femenina (mandragora negra) y masculina (mandrágora blanca). Desde Galeno hasta Lucio Apuleio, durante todo el período Romano se encuentran referencias en relación a las cualidades de la planta. Se aconsejaba una mezcla de opio, mandrágora y beleño en partes iguales para utilizar como anestésico durante las amputaciones o las incisiones. Esto habla de su potencial para desconectar la conciencia de la realidad física y su efecto narcotizante.






En Europa Occidental, durante la época de la inquisición se prohibió cualquier práctica de tipo mágico y la “planta-hombre” se convirtió en patrimonio de las brujas y de la magia negra, conservando sus características mágicas a un nivel popular. Pero con qué finalidad utilizarían las brujas a la mandrágora? Se dice que, en combinación con otras hierbas, las brujas producían un ungüento que al untarlo en la piel les permitía volar, o en leguaje mágico, tener experiencias extra corpóreas para acceder así al plano astral.







Quienes juzgaron a Juana de Arco la acusaron de llevar oculta en la ropa una raíz de mandrágora, de la cual se dice que obtenía su maravilloso poder de adivinación y su don de mando. Las voces que oía eran proferidas, según ellos, por la mandrágora.



Pero también durante la Edad Media se la consideró el mejor de los medicamentos. Se aplicaba en forma de cataplasma o se tomaba en caldo. Curaba la languidez, la jaqueca y los dolores de cuello. Hildegard de Bigen detalló sus virtudes en el siglo XII : tomada con vino, la mandrágora ahuyentaba la melancolía del alma y reanimaba a quien sufría náuseas. Y Pierus Valerian, nacido en 1477, afirmaba que al arder la planta el humo poseía una fuerza que fluctuaba entre el veneno y el sueño.

Según algunas tradiciones la mandrágora nacía en los cementerios, a los pies de los patíbulos y principalmente de la orina o esperma que un ahorcado emitía en el momento de la agonía, por lo que había que buscarla en los lugares donde ocurrían estos suplicios. El esperma, fuente de vida, fecundando la tierra, hacía germinar esta extraña planta de forma humana. Esta imagen impactante encierra un simbolismo profundo: es una planta ligada a procesos de vida-muerte -renacimiento. Ella es guardiana de secretos ligados a los misterios fundamentales de la existencia, al igual que otras plantas sagradas.






Sin embargo, dentro de la imaginería medieval se pensaba también que la planta estaba a merced del demonio, por lo que era necesario rezar antes de ingerirla.

Viejas leyendas afirman que era preciso seguir ciertas precauciones para recoger la mandrágora de la tierra: escoger el día propicio, que podía ser el viernes, día de Venus, o en el sabbat, es decir, el sábado. Unos aconsejaban la oscuridad de la noche y otros el alba. También los primeros días de septiembre parecían ser adecuados. Planta consagrada a la Luna oscura, Hécate, diosa de las encrucijadas, de lo irracional y lo atemporal. La noche y la luna, la mandrágora curaba la epilepsia y ahuyentaba a los demonios.






Al extraer la planta estaban presenten múltiples riesgos. El primero era el aroma, por ser tan fuerte podía generar gran malestar en quien se acercara demasiado, de manera que era necesario tomar en cuenta la dirección del viento para no ser afectado por su olor nauseabundo. La tradición afirma que la planta al ser extraída gritaba tan fuertemente que era capaz de matar a quien intentara hacerlo de forma incauta. Sólo un mago iniciado lo haría de forma prudente, teniendo en cuenta las precauciones y rituales correspondientes. Sin embargo tampoco existía uniformidad en este punto. Por ejemplo, en los textos de botánica se dice que a la mandrágora la rige Mercurio, mientras que otras fuentes afirman que el martes es el día adecuado para extraerla, lo que sugiere su afinidad con el planeta Marte. Si nos centramos en la propiedad conectora de la planta con otras realidades, la función mercurial parece ser acertada. Ella es una suerte de psicopompo, como el dios Hermes.


En otros textos se afirma que su cualidad “de humor frío y moderadamente seco” así como “astralmente influenciada por Saturno” indica que debía recogerse el día sábado o en la noche entre el viernes y el sábado. Tal vez esta asociación tenga su origen en la relación directa de la mandrágora con las brujas y sus celebraciones o Sabbath.







Una vez que el mago hubiese superado toda esta incertidumbre y escogido el día adecuado, podía durante la profundidad de la noche llegar hasta un cementerio para buscar la planta. Vestido con una túnica negra y elementos lunares blancos, con manos y pies descalzos, procedía -con un cuchillo con mango de ciprés en una de sus manos- a recitar sus oraciones hacia el cielo, ataviado con indumentos tales como una tiara de plomo, brazaletes del mismo metal y un anillo con la forma de la serpiente que se muerde la cola (símbolo de la eternidad). Una vez colocado en la posición indicada y escogido el momento adecuado, debía trazarle a la planta un triple círculo mágico alrededor y grabar en su corteza la triple señal de la cruz. Un perro negro entrenado para hurgar la tierra le ayudaría a arrancar la raíz: se ataba una cuerda alrededor del cuello del animal y al correr en pos de su amo llevaría consigo la planta entera, mientras lanzaba gemidos de niño herido. A continuación se sacrificaba al perro a las divinidades subterráneas y se enterraba en el mismo agujero de donde había sido extraída la raíz. Está claro que según este ritual no podía tomarse a la mandrágora sin dejar nada a cambio, interesante imagen que nos recuerda que nada podemos esperar del mundo espiritual sin estar dispuestos a dar una ofrenda o sacrificio.





Si el mago se equivocaba en la realización de este complejo ritual, su fin estaba sellado. Y aún más, si acaso la intención del mago escondía sed de poder y dominio o deseo de poseer la mandrágora por avaricia, se encontraría preso entre la locura y el suicidio.

Una vez arrancada, se decía que era espantosa la semejanza de la raíz de mandrágora con el cuerpo humano. Era preciso bañarla, alimentarla con leche o vino, vestirla de rojo y blanco –colores alquímicos- para ahuyentar a las potencias demoníacas que quisieran apoderarse de ella. Había que cuidarla y mimarla. Después conservarla en un armario bien protegido o en una caja en cuya tapa se hubiese dibujado una horca, un ahorcado y una planta. Traería así felicidad, riquezas, salud y ahuyentaría las fuerzas negativas.

La mandrágora contenía el alma de los desesperados y quien la poseía podía salir ileso de los atentados y volverse invisible. La planta indicaba también dónde estaban ocultos los tesoros, fecundaba a las vacas y les daba doble leche. Y si habían sabido cuidarla con esmero, al cumplirse siete años de haber sido arrancada se transformaba en un niño.






Se observa en el imaginario de la mandrágora la ambivalencia en sus efectos y lo complicado del  ritual para su obtención.  Es una planta con una doble identidad: en el hombre cura el cuerpo y el alma pero de la misma forma puede llevarlo a la destrucción. Otorga un sueño reparador pero también provoca la locura. Puede matar sin piedad pero es un remedio contra el veneno de las serpientes. Es un anestésico que permite realizar intervenciones quirúrgicas pero puede provocar alucinaciones terribles. Es símbolo de la incertidumbre y de la ambigüedad.

Gracias a Paracelso podemos encontrar respuesta a esta aparente dualidad cuando describe la fuerza curativa del veneno:

“En todas las cosas hay también un veneno, y nada carece de él. Sólo de la dosis depende si un veneno es veneno o no… Separo lo que no pertenece al Arcanum de lo que actúa como Arcanum y le doy la dosis correcta… y entonces la formula es correcta. Lo que hace bien al hombre no es ningún veneno, sólo lo que no le sirve, lo que le daña, lo es” .

Para el Dr Krumm Heller los magos-médicos se ocupaban de esta planta “para extraerle la parte de Dios que cura enfermedades”, pero también podía ser utilizada por los brujos; “para hacer el mal”.

Hoy sabemos que esta planta –como muchas otras plantas sagradas- puede ser utilizada para inducir experiencias extracorpóreas, lo que implica el abandono conciente y momentáneo del cuerpo físico para introducirse en la realidad del plano astral. Bajo esta perspectiva, es una planta que conecta con la realidad psíquica personal, pudiendo producir efectos que pueden ser de cualidad elevada o  aterradora... dependiendo de la vibración, experiencia y mundo interno de quien la ingiere.

6 comentarios:

MAC dijo...

Hola LAURA me gusto bastante el articulo, he leido varios de los tuyos pero hoy me ha parecido bastante serio tu abordaje solo faltaron notas bibliograficas.
felicidades por el texto
Mikel Crux
Mexico.

Laura M dijo...

Hola Mikel, gracias por comentar, me alegra que el artículo te haya gustado bastante.

Cuando quieras me puedes enviar el link de tu blog o pagina web para leer tus trabajos y así compartir puntos de vista,

saludos

Laura

Laura dijo...

Gracias por la información sobre la mandrágora...siempre ha sido una planta que me ha fascinado!
He estado cotilleando un poco otras entradas y tengo que darte mi más sincera enhorabuena por la elección de las imágenes...también adoro a los Prerafaelitas!
Gracias por tu blog, un abrazo
Laura A

suequi dijo...

Hola, interesante blog, original, me gustaría investigar en <goolgle algo más sobre esta planta.çCreo mucho en los yuyos, ya te comentaré.
MB articulo.
te invito a conocer mi blog, un poco de reflexiones, cuentos, narrativa y arte.
Gracias, hay que intentar con las medicinas de alternatica, aquellas que son comprobadas como buenas!

Luna dijo...

Hola que tal, un post espectacular, me ha gustado mucho. Enhorabuena por el blog, me encanta!!

Yo también he creado hace poco un blog, se llama “Tarot de Paula” y en ella trato temas acerca de tarot, numerología, astrología, runas, etc.. Me encantaría que lo visitarais y me dieras vuestra opinión por favor!!

Un saludo

http://78cartas.com/

Venus dijo...

tremenda información, me gusta tu blog