19.8.09

La Casa VIII

El mundo está lleno de esos seres incompletos que andan en dos pies y degradan el único misterio que les queda: el sexo.

David Herbert (1885-1930) Novelista británico


La Casa VIII es una de las más complejas y extensa en su significado. Asociada al signo de Escorpio y su regente Plutón, plantea temas oscuros como la muerte, el sexo y el poder.

Mientras en la Casa opuesta –la casa II- consideramos el tema de la supervivencia y la estabilidad, la Casa VIII nos introduce a las experiencias de crisis que nos arrancan de nuestro mundo seguro (Venus/Tauro) para entrar en el misterio y las profundidades de lo desconocido (Plutón/Escorpio).

La vida de una persona con energías en la VIII estará ligada a experiencias de muerte, al cuestionamiento de la vida en el plano físico, a la necesidad de explorar otras realidades y el descubrimiento del poder personal como una ilusión de vencer las barreras impuestas por el mundo físico.

El poder en la Casa VIII está asociado a la energía vital básica que Freud llamó líbido. Su expresión de forma creativa (Eros) o desctructiva (Thanatos) aparece en los procesos de Casa VIII, ya que a toda fase de aniquilación (sea cambio en el Yo, en el entorno o en la economía) debería sucederle una fase creativa. Justamente en este proceso es donde encontramos el verdadero cambio y el tan bien conocido proceso de muerte/renacimiento que simboliza Plutón.

Los Cuatro Planos

En el mundo físico encontramos la forma más mundana de poder a través del tema del dinero. Sin embargo, a diferencia de a Casa II (donde el dinero es líquido, contante y sonante) aquí es “virtual”, “invisible”, pero no por ello pierde valor. Por el contrario, puede encadenar a situaciones de las cuales sea muy traumático liberarse. Posibilidades y promesas de poder se expresan en la VIII en palabras como ganancias por inversión, intereses, dividendos, bonos, liquidaciones, pensiones, retroactivos, esquemas de pirámide y juego.

En la VIII también se vivencian el dominio o sometimiento en temas económicos expresados en préstamos, deudas y en su forma más siniestra en la usura, el robo, el chantaje y la corrupción . Las crisis y pérdidas económicas así como las ganancias y cambios favorables se encuentran también en la VIII.

El dinero que llega por muerte –herencia- pertenece a esta Casa pero también las deudas por muerte, tema del cual poco se habla por ser escandaloso o tabú en las familias. Recordemos que todo lo prohibido pertenece a las esferas de Escorpio.



En el aspecto emocional, esta Casa nos habla del poder y la fuerza del deseo. Siendo una casa “velada” o “hermética” indica situaciones de deseo ocultas en la cuales se tiene un gran poder magnético sobre otros (a veces inconsciente) y otras veces se ejerce ese poder de forma voluntaria a través de la magia. La VIII es la casa del Mago, del Brujo, del Ocultista, del Alquimista. El proceso de poder puede ser experimentado sobre sí mismo o sobre otros. De aquí todas las historias de “trabajos”, “amarres” brujerías y encantamientos que no son sino la necesidad de adueñarse a través del conocimiento oculto de aquello que no corresponde por Ley Divina. Pudiéramos decir que el robo, en este plano, se manifiesta sobre la voluntad de otro Ser de una forma más velada y menos evidente. Es una energía más sutil e invisible a los ojos acostumbrados a observar sólo lo tangible.

En un nivel psicológico la Casa VIII se manifiesta como un creciente aprendizaje sobre el poder que tienen los pensamientos para crear y destruir realidades. El trabajo está encaminado al dominio de la mente: a convertirse en amo y no esclavo de ella. Por ello en esta Casa podemos encontrar a personas obsesionadas con algún tema expresado por el signo o planeta presente. De hecho, como tema general de la VIII la obsesión por el tema de la muerte es más común de lo que se dice (silencio de la VIII), pero también podemos encontrar pensamientos obsesivos y tormentosos de cualquier índole que pueden derivar en conductas compulsivas. En relación a la sexualidad encontramos las perversiones y desviaciones sexuales (Parafilias).


Si llegamos al nivel Espiritual encontramos en esta casa las corrientes de magia sexual que trabajan sobre el despertar de la energía de la Serpiente (Kundalini) sin necesariamente incluir la noción de Divinidad o fusión con la Totalidad (pertenecen a la Casa IX y la XII). La VIII es la necesidad de explorar lo invisible y el manejo del propio potencial energético disponible para trabajo mágico.

Los Planetas en la VIII

El Sol promete un “cambio de piel”, una transformación completa de la identidad y de la vida de la persona. Muchas “muertes” simbólicas a lo largo de la vida y experiencias de muerte de personas cercanas que llevarán a la búsqueda de explorar o experimentar realidades que van más allá del plano físico. Crisis financieras importantes así como ganancias si se encuentra con buenos aspectos. En la mujer pudiera indicar viudez o pérdida temprana del padre, y con aspectos tensos crisis financieras ligadas a las muertes.


La Luna muestra hipersensibilidad y miedos a lo invisible. Miedo a la oscuridad. Contacto con la muerte en edades tempranas que dejan huella. Indica herencias y ayuda económica que llega gracias a la familia y a la madre. Sueños reveladores, intuición desarrollada. En el sentido negativo puede indicar temor a la maternidad y a la muerte de hijos. Están presentes miedos tan intensos que la persona se muestra infantilizada y aniñada. Trabajo sobre el desapego y desarraiago.

Con Mercurio encontramos interés y curiosidad por temas ocultos, secretos. Puede indicar hermetismo e inaccesibilidad hacia la persona. El poder de la palabra y el magnetismo ejercido a través del verbo. Buena posición para un psicólogo o también un detective ya que se ven favorecidos los trabajos de profundización que requieren silencio. Con aspectos tensos son pensamientos obsesivos en relación a la muerte y gusto por lo mórbido. Interés por lecturas de corte oscuro y pornografía.

Venus puede indicar la perdida de seres queridos, y muertes que marcan la expresión afectiva. Como Venus se refiere al plano material, nos indica pérdida o ganancia de bienes gracias a al matrimonio. Pudiera indicar viudez en la carta de un hombre. En relación a la sexualidad se utiliza como medio de vinculación, sobrevalorando el sexo sobre otros aspectos de la relación. La persona, conciente de su atractivo y poder sensual puede manipular a través de la expresión y gratificación sensorial.

Marte nos muestra a una persona energéticamente magnética y con gran necesidad de actividad sexual, la líbido se encuentra aumentada y su expresión puede ser agresiva e impositiva. Indica un rol activo en la esfera sexual. Nos indica una muy buena resistencia a situaciones de crisis y la capacidad de lucha frente a vivencias extremas (vida/muerte). El manejo inadecuado de la ira reprimida puede generar accidentes. Se pueden tener múltiples intervenciones quirúrgicas.

Jupiter en esta Casa si se encuentra armónico trae ganancias por juego, lotería, rifas. La “buena suerte” llega a través de terceros y esto se traduce en estar protegido económicamente. Herencias, pensiones, inversiones productivas, créditos, ayudas financieras. Con aspectos tensos indica gastar más de lo que se es capaz de producir, especulación, corrupción y estar al margen de la ley en cuanto al manejo del dinero de otros.

Saturno trae la dificultad para “pedir” y un sentimiento de culpa asociado al “cobrar”. Es muy probable que haya quiebres económicos importantes en algún momento de la vida que lleven a replantearse la caducidad y transitoriedad de lo físico. Con aspectos tensos/armónicos muestra perdida/ganancia debido a terceros. Indica tener que mantener a personas que se aprovechan de nosotros y préstamos otorgados que difícilmente serán cobrados. Sexualmente puede indicar inhibiciones y conservadurismo.

Urano indica ruptura de tabúes trasgresión sexual, necesidad de experimentación sexual en sus múltiples manifestaciones extremas. Pueden existir ideas extrañas o poco comunes respecto al sexo y la muerte y mostrar frialdad y falta de compromiso en la intimidad. Indica accidentes, caídas. Se tendrán cambios bruscos en la economía, sobretodo debido a deudas, prestamos ya que se tiene una actitud riesgosa y tal vez irresponsable respecto al dinero.

Neptuno puede llevar a la persona a soñar con una herencia que nunca llegará y estar involucrado en estafas o ser víctima de ellas. Dificultad para administrar los bienes y encontrar administradores que puedan ser poco fiables. Nos puede indicar capacidades paranormales como clarividencia y la posibilidad de comunicar con los mundos invisibles así como experiencias psiquicas positivas -si se encuentra bien aspectado-. Por el contrario puede mostrar a personas sugestionables que presentan falsos presentimientos, pesadillas y miedos.

Plutón inarmónico indica manipular o ser manipulado gracias al dinero y también al poder personal, el magnetismo. Aquí encontramos los chantajes, la usura, la brujería, la magia negra. La persona puede sentirse encadenada a situaciones de las cuales le sea difícil desligarse por presión, miedo o dominio . La imagen del Arcano XV del Tarot es un buen recordatorio para esta posición. Se necesita experimentar el lado más oscuro del poder o del sometimiento para poder salir renovado… o sufrir la degeneración. Con aspectos positivos otorga una excelente capacidad para enfrentar las crisis, renovarse. Puede indicar experiencias cercanas a la muerte que cambian la percepción de la vida.

Casa VIII, un sector complejo de la carta natal. Si no tenemos planetas en ella estemos atentos a los tránsitos por este ambiente de nuestra carta para aprender a integrar de una forma vivencial su significado.

1.8.09

La Casa VII

El problema del matrimonio es que se acaba todas las noches después de hacer el amor, y hay que volver a reconstruirlo todas las mañanas antes del desayuno.
G. García Márquez




Hemos recorrido las seis primeras Casas transitando las experiencias del Yo más íntimas y personales. Con la Casa VII empieza el semiciclo ligado a las experiencias sociales y transpersonales, donde el Ego ya no funciona psíquicamente de forma aislada y empieza a integrarse a los Otros y al Colectivo.

La VII es la Casa asociada al signo de Libra y al planeta Venus en su regencia de Aire, por lo tanto una Casa relacional. Si la comparamos con la forma de vinculación de la Casa III (primera casa de Aire), vemos que mientras allí se empiezan a experimentar las relaciones como una forma de adaptación al medio ambiente, aquí el Yo siente que no se basta a sí mismo y experimenta la necesidad de compañía desde un nivel más personal. Es la casa que incluye todo tipo de asociación, por esto es llamada la Casa de Matrimonio. Aquí comenzamos a incorporar la vivencia del Otro para después poder movilizarnos hacia una perspectiva más amplia que nos ofrecen el resto de las Casas del ciclo superior.



Si en la Casa I el Yo es el protagonista y percibe el mundo desde su cristal personal, en la Casa VII debe aprender a usar un prisma: ver distintas realidades y aprender a integrarlas. En la Casa VII el Ego pasa a ser “actor de reparto” y empieza a pensar en función de los demás: debe aprender a ver más allá de sí mismo, a compartir, a tolerar, integrar ideas y formas de pensamiento que le son opuestas, pero que le llevan a cuestionarse sus propios puntos de vista (Casa I) y a reformularlos. En cierta manera es una casa paradójica: el Yo encuentra su identidad en función de la “otredad”.

Así como en la Casa I el Ego utiliza el mecanismo de Identificación con los planetas que allí se encuentran, en la Casa VII se vale del mecanismo de Proyección: coloca fuera aquello que no es capaz de percibir en sí mismo, de manera que necesita su reflejo en otros personajes, generalmente llamados “pareja”. Desde esta perspectiva, la casa VII es una casa de Sombra, y como Perseo, sólo puede ser enfrentada viendo la imagen a través del reflejo del otro.

Personalmente considero que los Luminares son las energías más intensas y complejas a ser trabajadas en esta Casa, ya que son esencial y arquetípicamente planetas de vínculo primario (Sol/Padre, Luna/Madre) determinando así nuestras escogencia de pareja en la edad adulta. Sin embargo, cualquier planeta en la VII nos indicará la forma de relacionarnos y el tipo de persona que tendemos a atraer, sea en vínculos afectivos, comerciales, laborales.

A modo de ejemplo, con Júpiter en VII se experimenta la confianza y necesidad de crecer gracias al Otro, pudiendo atraer personas que tienden a protegernos y ayudarnos. A través del vínculo se estimula el crecimiento, la abundancia y el optimismo frente a la vida. Con buenos aspectos puede haber felicidad en el matrimonio, mientras que inarmónico pudiera dar poca tolerancia para transitar los momentos difíciles con la pareja. En un nivel más mundano es la entrada al extranjero gracias a la pareja y la vinculación con personas ajenas a nuestra cultura.

La presencia de Saturno lleva a experimentar a la pareja como portadora de estabilidad pero con el tiempo también la rutina y el aburrimiento. La persona necesita el vínculo legal para formalizar su relación y se moverá dentro de lo socialmente aceptado. La vida y experiencias de la persona giran entorno a la paradoja llamada pareja, donde tenerla implica asumir el compromiso social y comportarse según lo esperado y no tenerla deriva en enfrentar la soledad saturnina.


Con Urano en VII es probable que la persona –inconsciente de sus necesidad de libertad en los vínculos – busque a toda costa una relación estable y no la encuentre, culpando a los otros por su “mala suerte” y a la falta de compromiso de quienes escoge como compañer@. Si logra integrar la energía de Urano, podrá vivir los vínculos con libertad y tal vez se de cuenta que el matrimonio no es la opción única y necesaria para “ser feliz” en pareja.


Con Neptuno se tienden a tener relaciones poco claras, ambiguas. La persona tiende a sobreproteger y muchas veces a vincularse con parejas que tiene algún tipo de vicio o dependencia. Si los aspectos son favorecedores, puede ser el amor romántico en su máxima expresión pero también la incapacidad de ver con claridad…. se vive el vínculo como un sueño pensando que quien se tiene como pareja es el príncipe azul (o la princesa rosada). La tendencia a decepciones y sufrimiento por amor es el resultado de la sobreidealización del compañero/a de viaje.


Plutón vincula con parejas con quienes se experimentarán extremos y emociones intensas: celos, envidias, poder y necesidad de poseer y dominar al otro llegando a convertirse en vínculos obsesivos y sofocantes. En esta posición se dan relaciones clandestinas, ocultas.



En la Casa VII tenemos la oportunidad de entender que el “otro” es nuestro espejo, aquel que muestra esos aspectos (defectos y virtudes) con los cuales difícilmente nos identificamos. Nos muestra situaciones y oportunidades de crecimiento que nunca hubieran surgido al estar solo.

Los planetas en la casa VII no sólo son energías, son personas reales que aparecen en nuestra existencia, encarnan los arquetipos planetarios y le dan vida en el plano físico. Es por el reflejo que nos trae el Otro, que encontramos el camino hacia nosotros. Pero si escogemos el camino inverso (intentar ver al otro desde nuestra propia imagen) no integraremos la energía de la Casa VII a nuestra vida, permaneciendo muchas veces en el estado narcisista y egocéntrico de la Casa I.

Base de Datos Astro.com

En este link podrán encontrar una extensa base de datos astrologicos para investigación y estudio de casos. Cada caso presenta los datos, la carta y biografía e información relevante en formato wiki.