30.6.08

Templo de Venus: el deseo y la unión de opuestos



El templo de Venus es la esfera planetaria que contiene toda la carga del Eros, es una energía arquetípica vinculante y relacional. Venus otorga la capacidad para establecer relaciones y despierta en nosotros la necesidad de unión.

En la antigua Grecia la Diosa Afrodita era quien encarnaba el amor, la belleza física, los placeres, la sensualidad; también la capacidad de seducción y la comodidad. Para los Asirios, era Ishtar. En Egipto Hathor, la diosa con orejas de vaca ligada a la abundancia de la naturaleza. En la mitología nórdica Freya mostraba uno de los aspectos más mundanos y humanos del arquetipo: la vanidad.

La prostituta Sagrada es también un rostro de este Templo Planetario. En la antigüa Babilonia, antes del matrimonio, una mujer virgen debía ofrecerse al primer extranjero que llegara al recinto del Templo. Ella era la contenedora del goce y el éxtasis de la Diosa, siendo la iniciadora de los hombres en los misterios de los placeres sensuales. El vínculo con el hombre extranjero representaba la vivencia de la sexualidad libre de prejuicios, sin reclamo ni posesión. Siendo el recipiendario de la energía del Eros en el plano físico, su función estaba encomendada a la Diosa, dejando de lado cualquier sentimiento de pertenencia. Ella era el disfrute y la fuerza de la energía vinculante encarnada.

Venus representa entonces la vivencia de la sensorialidad y la sensualidad, el amor hacia el propio cuerpo como fuente y origen de satisfacción, la capacidad para gratificarse y disfrutar de los placeres terrestres.



Esotéricamente la energía de Venus está asociada a la necesidad del alma por experimentar vivencias terrestres y sensoriales. Es el cuerpo de Deseos, esa parte de nosotros ávida de gratificación a través de los sentidos. Una buena comida, un vino añejo, una vista hermosa, una casa confortable, un aroma placentero, una caricia de la persona amada.


Venus habla de nuestra apariencia física y la sensibilidad o no hacia la armonía de las formas. Donde se encuentre en nuestra carta indicará la satisfacción en relación a nuestra apariencia, el cuidado que otorguemos a nuestro cuerpo físico así como las tendencias narcisistas. Juzgar a otros por la apariencia física o por lo que tienen también son facetas de este planeta. La vanidad, la frivolidad, la superficialidad, la banalidad, la falsa complacencia. Limitarse a lo evidente y mantener la conciencia dormida en la comodidad son niveles mundanos y básicos de su expresión energética.




Karmicamente con Venus podemos ver cómo se han trabajado los deseos: si la persona estuvo centrada en su satisfacción inmediata probablemente hoy deba aprender a postergarlos, si ha sido capaz de renunciar a ellos tal vez en esta encarnación reciba dones terrestres, si los deseos controlaron su existencia probablemente hoy deba hacer un trabajo de renuncia, etc.

Con Venus logramos alcanzar la sensación de satisfacción por obtener lo que nos gratifica, es la capacidad de ser felices por la consecución de nuestros deseos. Por el contrario si vivimos deseando quimeras tal vez la sensación de felicidad sea una meta difícil de experimentar.

Energéticamente Venus se asocia a los chacras inferiores, ubicados debajo del plexo solar. Si la conciencia está únicamente centrada en estos vórtices energéticos la persona tenderá a tener un profundo arraigo en la materia y a estar dominada por los placeres. Venus es una energía que nos permite disfrutar de la vida, pero puede dejarnos atados y adormecidos en el mundo de los sentidos. En la Odisea, Ulises es “encantado”, atado a los placeres y a la comodidad por la hechicera Circe. En consecuencia pierde la noción del tiempo y olvida su Itaca, su destino y su meta de realización. De esta manera Venus en nuestra carta, puede retrasar nuestra evolución por apego a los placeres terrestres, por la necesidad de sentirse cómodo y seguro.





La capacidad de seducción de Circe también es un aspecto Venusino. Aquello que no somos capaces de obtener a través de nuestra voluntad, podemos alcanzarlo a través de la complacencia, la atracción, la sonrisa, la amabilidad, la simpatía, el encanto, y la recompensa material. Venus es un arquetipo Anima, Yin, pasivo. Por eso necesita el complemento de Marte. Es gracias a Venus que somos capaces de desear y anhelar cosas, situaciones, personas. Sin embargo, será la energía de Marte en nuestra carta la que nos motivará a alcanzarlas. De no ser así, Venus se las ingenia para activar su potencial atractivo y obtener lo que desea a través de otros.


El karma asociado a Venus tiene que ver con la belleza o la carencia de ella, si uno ha valorado a los demás únicamente por su apariencia física, evidentemente reencarnará en un cuerpo que no le resultará agradable. Esto, como experiencia obligante para desarrollar internamente otros valores que no sean de la belleza externa. De aquí se deriva el tema de la autovaloración, el sentirse o no merecedor de amor y afecto y las consecuencias de esta dinámica personal en la vida afectiva.

Es bien sabido que si no nos valoramos no podemos proyectar esa sensación de bienestar interno a nuestro alrededor y menos disfrutar del amor y los vínculos.

Desde el punto de vista del colectivo, estamos constantemente bombardeados por la energía Venusina, en un nivel de vibración más bien básico. Nos estimulan y venden como deseables únicamente los valores ligados a los placeres materiales que generan confort, comodidad y sensación de posesión, seguridad (Tauro.

Venus, en su faceta Libra es la paradójica carrera contra el tiempo (Cronos, Saturno). Esfuerzos titánicos por eliminar arrugas, piel que sobra, kilos de más deseando formas corporales perfectas, aquellas que parecen tener aceptación y reconocimiento. Juventud, belleza, moda, fashion…. Sin duda Venus es la armonía de las formas, pero no podemos quedarnos en las formas sin contenido, encontramos un cascaron hueco que pierde su expresión natural.




Tal vez sea tiempo de vivir la energía de Venus intentando estar atentos a nuestras sensaciones y nuestra corporeidad desde adentro. Intentando descubrirnos y sentirnos gracias a la sensualidad de nuestro cuerpo, no negándola e inmovilizándola gracias al botox.

Serían diferentes las relaciones si en lugar de vincularnos desde el narcisismo y la autogratificación intentáramos unirnos al otro desde la vivencia del compartir. Entendiéndo a la pareja como un complemento y no como un objeto de nuestros deseos o carencias.

Venus, energía planetaria representada por el círculo sobre la materia, simboliza al espíritu atado a los 4 elementos… pero también es el anhelo de nuestra naturaleza más densa por alcanzar los mundos sublimes.

4 comentarios:

Exóticopop dijo...

Felicidades por este blog. Es muy interesante y los temas me apasionan. La entrada de Venus esta muy bien explicada y me ha resultado muy instructiva. ¡Felicidades de nuevo!.

Rafael Barrio dijo...

Muy buen trabajo.

Laura M dijo...

Gracias por sus comentarios, llevaba tiempo sin escribir... a ver si vuelvo a tomar impulso.
Saludos
LM

Palbo dijo...

Al que quiera entender, yo le prometo
a la Verdad acceso. Y el camino
es desentreverar un pergamino
escrito en el reverso de un boleto.

Todavía hay quien piensa que la posta
lo espera en cierto libro inmaculado
de ricas miniaturas ilustrado,
en lugar de en el cielo y en la bosta.

Dejáte de joder y sé feliz;
no te tomes en serio las teorías,
y en vez de hacerte el bueno, sé mejor.

La realidad es el calor del pis,
las lunas, los intérpretes, los días,
las lágrimas, las muertes, el amor.