3.12.06

El Templo Lunar como Memoria Ancestral

Por Ariell Chris & Laura MorandiniLa Luna es el satélite de la tierra. Esotéricamente representa al Alma que al encarnar trae las memorias emocionales a la conciencia temporal y al abandonar el cuerpo ayuda al hombre a realizar su trabajo de revisión en el plano astral.
A lo largo de la rueda de encarnaciones la Luna establece el vínculo entre las experiencias en el mundo terrestre y las imágenes internas o memorias ancestrales. Ella es el archivo psíquico individual que otorga continuidad anímica al Fuego encarnante, y sin embargo también la mantiene atada a los automatismos y apegos emocionales.
Esta energía femenina representada por el Arcano II -la Sacerdotisa- es el gran registro cósmico que contiene las imágenes del inconsciente personal. Con la Luna se activan los actos reflejos, las vivencias y los recuerdos de encarnaciones pasadas manteniendo prisionera a la persona a sus relaciones y vivencias kármicas. En la Luna se encuentran los miedos más primitivos, la necesidad de seguridad emocional y las reacciones aparentemente irracionales que no permiten al hombre actuar de manera libre.
Si el Sol guía al hombre hacia el futuro y la realización a través de un trabajo conciente, la Luna por el contrario, lo mantiene preso a las vivencias pasadas a través de profundos lazos emocionales, impidiendo la evolución y el desarrollo de la individualidad.
Cuando en la carta natal la Luna se encuentra aislada, sin aspectos, indica distanciamiento del pasado, de los afectos, del mundo emocional. Por el contrario, una fuerte influencia lunar, revela profundos temores y aferrarse a lo seguro, cerrando la entrada a experiencias y situaciones nuevas en la vida.
La Luna resguarda las memorias de otras vidas, los karmas positivos y negativos. El karma Lunar positivo o akarma, se vive como la receptividad hacia otros, el amor, el apego sano producto del afecto y no del miedo. Indica las ayudas, protecciones y sustentos que provienen del entorno familiar como base para la realización personal.
En su expresión kármica negativa, o vikarma, la Luna se relaciona con experiencias familiares dolorosas, pérdida de hijos, abandono, separaciones de la familia. Pero también indica apegos excesivos al clan familiar y sus tradiciones o dominio y sobreprotección que coartan la individualidad. Una Luna afligida indica un karma Lunar y un trabajo mayor a realizar sobre esta esfera planetaria.
El karma negativo de la Luna está también asociado al cuerpo físico y el dominio de éste sobre el espíritu. A través del Alma, el Espíritu va construyendo el cuerpo físico dentro del útero materno. Todo el proceso de concepción, embarazo y parto está regido y gobernado por la Luna. Por tanto, las malformaciones congénitas dependen de la Luna, y será ella quien proporcione la información kármica para crear la estructura del cuerpo físico. Se puede decir que funciona como un ADN astral.
Esta esfera celeste es quien nos coloca en familias específicas, compatibles o no con nuestra esencia, para que podamos evolucionar. Gracias a la Luna tenemos una herencia familiar, nacional, cultural, racial.
En el templo Lunar encontramos entonces las siguientes pruebas iniciáticas:
* La tendencia a mantenerse atado al pasado, lo conocido, lo familiar; dejando de lado el anhelo Solar.
* La emocionalidad desbordada y las reacciones infantiles. No crecer ni asumir la adultez, depender de otros psíquicamente.
* La carencia de un modelo de contención materno, teniendo que realizar un trabajo interior sobre el sentimiento de abandono, inseguridades y miedos más arcaicos.
* Estar atado a una relación de poder que se puede manifestar en la vida ordinaria como una madre controladora, sobreprotectora, sofocante, (todas las imágenes femeninas que encierran dentro de ellas algún tipo de manifestación exagerada Lunar -complejo Materno-)
* Experiencias asociadas a la realización -o no- de la maternidad. Fertilidad, cuidado o abandono de hijos. Momentos decisivos en la vida relacionados con abortos o la conformación de un núcleo familiar propio.
* Cambios de residencia, de país, del lugar de origen. Verse forzado al alejamiento de la familia y experimentar la soledad como una forma de conexión con la propia intimidad.
El trabajo para el despertar de la conciencia debe incluir al Sol y a la Luna como pilares para el desarrollo del equilibrio interno: El Sol para encontrar el camino personal y conectarse con el propio destino. La Luna para el trabajo sobre las memorias, el pasado y los apegos.
Los tránsitos sobre la Luna son una oportunidad para mirar hacia atrás, ahondar en el inconsciente para realizar alquimia interior y limpiar de interferencias el camino que lleva a la realización Solar. El éxito del trabajo individual evolutivo dependerá de la fortaleza de la voluntad sobre los instintos, automatismos y hábitos.

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